1Cor 15,12-20 / Sal 16,1.6-7.8 y 15 (R.: 15b) / Lc 8,1-3
Primera lectura
Si Cristo no ha resucitado, vuestra fe no tiene sentido.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15,12-20
Si anunciamos que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo es que dice alguno de vosotros que lo muertos no resucitan?
Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y, si Cristo no ha resucitado, nuestra predicación carece de sentido y vuestra fe lo mismo.
Además, como testigos de Dios, resultamos unos embusteros, porque en nuestro testimonio le atribuimos falsamente haber resucitado a Cristo, cosa que no ha hecho, si es verdad que los muertos no resucitan.
Porque, si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y, si Cristo no ha resucitado, vuestra fe no tiene sentido, seguís con vuestros pecados; y los que murieron con Cristo se han perdido.
Si nuestra esperanza en Cristo acaba con esta vida, somos los hombres más desgraciados. ¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 16,1.6-7.8 y 15 (R.: 15b)
R/. Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor.
Señor, escucha mi apelación,
atiende a mis clamores,
presta oído a mi súplica,
que en mis labios no hay engaño. R/.
Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;
inclina el oído y escucha mis palabras.
Muestra las maravillas de tu misericordia,
tú que salvas de los adversarios
a quien se refugia a tu derecha. R/.
Guárdame como a las niñas de tus ojos,
a la sombra de tus alas escóndeme.
Pero yo con mi apelación vengo a tu presencia,
y al despertar me saciaré de tu semblante. R/.
Evangelio
Algunas Mujeres acompañaban a Jesús y le ayudaban con sus bienes.
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 8,1-3
En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio del reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, intendente de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes.
Palabra del Señor.
“Jesús recorría las ciudades y los pueblos, predicando y anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios”
+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Oración inicial
Señor Jesús, te doy gracias por tener unos momentos para estar Contigo. Tú sabes cuanto anhelo ser tu amigo y poder vivir cada vez más cerca Tuyo. Ayúdame a escucharte en el Evangelio y a que este momento de oración dé muchos frutos en mi vida
Acto penitencial
Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.
Señor, te pido perdón por haber faltado contra Ti, ya sea por mis omisiones, por mis faltas o pecados. Estoy arrepentido de todo corazón y te prometo esforzarme por no volver a cometerlos nuevamente.
Gracias por tu perdón y por tu inmensa misericordia. Yo sé que no lo merezco, pero Tú aún así quieres salvarme. Gracias Señor por amarme tanto.
Lectura Bíblica según el Evangelio del día
“Jesús recorría las ciudades y los pueblos, predicando y anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios” (Lc 8,1-3)
Después, Jesús recorría las ciudades y los pueblos, predicando y anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y también algunas mujeres que habían sido curadas de malos espíritus y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, esposa de Cusa, intendente de Herodes, Susana y muchas otras, que los ayudaban con sus bienes.
Lectura espiritual breve
El Papa Francisco nos invita a no temer anunciar al Señor:
Estaba pensando mientras bajaba a hacer esta grabación, qué les iba a decir… Que hagáis lío, ya os los dije. Que no tengáis miedo a nada, ya os lo dije. Que seáis libres, ya os los dije. Entonces me vino a la mente la figura de algunos jóvenes del Evangelio. Algunos jóvenes que se cruzaron con Jesús o de los cuales habló Jesús… Pensé en los jóvenes Apóstoles, pensé en el joven rico, pensé en el joven que se fue a buscar una nueva vida con la herencia de su padre, pensé en el joven muerto… Cómo se conmovieron por la figura de Jesús, entusiasmados, con ese estupor que produce cuando uno se encuentra con Jesús… Y después los apóstoles flaquearon y no se portaron tan bien…, después viene la lucha por ser fieles a ese encuentro, el encuentro con Jesús… Dios es muy bueno. Dios aprovecha nuestros fracasos para hablarnos al corazón. No le dijo Dios a este joven: “eres un fracasado, mira lo que has hecho”. Lo hizo razonar.
Breve meditación personal
Haz silencio en tu interior y pregúntate:
1. ¿Qué me dice el evangelio que he leído?
2. ¿Cómo ilumina mi vida?
3. ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?
4.¿Qué me falta para ser más como Él?
Acción de gracias y peticiones personales
Gracias Jesús por esta oración. Gracias por estar conmigo y por ser mi amigo. Ayúdame Señor a ser un discípulo tuyo coherente. No permitas que deje al temor o la quietud entrar en mi corazón, sino que con el auxilio de tu gracia pueda anunciarte con alegría y determinación a todos cuantos me rodean. Amén.
Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.
Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…
Consagración a María
Pidamos la intercesión de nuestra Madre rezando:
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra.
Dios te salve.
A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva,
a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora Abogada Nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Amén
+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.