Éx 20,1-17 / Sal 18,8.9.10.11 (R.: Jn 6,68c) / Mt 13,18-23
PRIMERA LECTURA
La Ley se dio por medio de Moisés.
Lectura del libro del Éxodo 20,1-17
En aquellos días, el Señor pronunció las siguientes palabras: «Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de Egipto, de la esclavitud. No tendrás otros dioses frente a mí. No te harás ídolos, figura alguna de lo que hay arriba en el cielo, abajo en la tierra o en el agua debajo de la tierra. No te postrarás ante ellos, ni les darás culto; porque yo, el Señor, tu Dios, soy un dios celoso: castigo el pecado de los padres en los hijos, nietos y biznietos, cuando me aborrecen. Pero actúo con piedad por mil generaciones cuando me aman y guardan mis preceptos. No pronunciarás el nombre del Señor, tu Dios, en falso. Porque no dejará el Señor impune a quien pronuncie su nombre en falso. Fíjate en el sábado para santificado. Durante seis días trabaja y haz tus tareas, pero el día séptimo es un día de descanso, dedicado al Señor, tu Dios: no harás trabajo alguno, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu ganado, ni el forastero que viva en tus ciudades. Porque en seis días hizo el Señor el cielo, la tierra y el mar y lo que hay en ellos. Y el séptimo día descansó: por eso bendijo el Señor el sábado y lo santificó. Honra a tu padre y a tu madre: así prolongarás tus días en la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar. No matarás. No cometerás adulterio. No robarás. No darás testimonio falso contra tu prójimo. No codiciarás los bienes de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de él.»
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 18,8.9.10.11 (R.: Jn 6,68c)
R/. Señor, tú tienes palabras de vida eterna.
La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante. R/.
Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos. R/.
La voluntad del Señor es pura
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos. R/.
Más preciosos que el oro,
más que el oro fino;
más dulces que la miel
de un panal que destila. R/.
EVANGELIO
El que escucha la palabra y la entiende, ése dará fruto.
+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 13,18-23
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador: Si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino. Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, sucumbe. Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ése dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno.»
Palabra de Dios.
«Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende»
+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Oración inicial
En este día, Señor, quiero crecer en amor y en confianza en Ti. Sé que cuando estoy a tu lado, voy por el buen camino. Pero quisiera vivir cada vez más cerca Tuyo, porque nos has creado para la comunión y la amistad contigo y sé que mi corazón está sediento de Ti. Que este momento de oración me ayude a conocerte mejor y alimentarme de tu Palabra.
Acto penitencial
Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.
Padre Bueno y Misericordioso, reconozco que muchas veces tomo caminos equivocados que me alejan de Ti. Confío en que tu perdón es siempre más grande que mis pecados. Ayúdame también a saber perdonar y a vivir aquello que me pides: “quiero misericordia y no sacrificios”.
Lectura Bíblica
“El que recibe la semilla en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende” Mt 13,18-23
Escuchen, entonces, lo que significa la parábola del sembrador. Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: este es el que recibió la semilla al borde del camino. El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría, pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe. El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto. Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno”.
Lectura espiritual breve
Lee este breve texto del que te ayudará a profundizar el sentido del Evangelio.
Hoy Jesús nos explica la parábola del sembrador. Y nos va a mencionar el primer tipo de tierra, la que está al borde del camino, esta semilla no entra en la tierra, porque es tierra dura, vienen las aves y se las comen. Dice Jesús que estos son los que oyen la Palabra de Dios, pero no la entienden. Es que no basta oír la palabra, Jesús quiere que tratemos de entender. Cuántas veces escuchamos las cosas de Dios, pero qué poco interés le prestamos, qué poco profundizamos y las cosas de Dios nos aburren, las escuchamos con desgano y claro no entendemos nada.
La otra semilla es la que cae entre terreno con piedras, es decir, tierra con poca profundidad. La semilla prende, pero en la superficie. Son los que escuchan la Palabra de Dios, al comienzo se entusiasman un montón, están dispuestos a todo. Pero creen que esto va a ser fácil y rápido. No rezan, no se forman, no se comprometen. Y por falta de raíz, cuando las cosas se ponen difíciles, abandonan, se desaniman.
Y hay una tercera parte de las semillas que caen en tierra con espinas. Son los que sí entienden, también están dispuestos a perseverar, quieren tener a Dios en el corazón, pero están tan apegados a las cosas del mundo. Están con el corazón dividido. Quieren llegar a Dios, pero Él no es su meta más importante. Están con un pie en la vida cristiana, pero con el otro pie en el mundo.
Y hay una cuarta parte. La que cae en tierra buena. No es tierra perfecta, pero es el que busca entender, a pesar de sus caídas, se pone de pie y persevera y que está luchando por amar a Dios, realmente sobre todas las cosas. La semilla que cae en tierra bien dispuesta crece y da muchos frutos y alcanza para compartir con los demás.
Breve meditación personal
Haz silencio en tu interior y pregúntate:
1. ¿Cuál tipo de tierra refleja mas mi vida espiritual?
2. ¿Cuánta atención le ofrezco al Dios?
3. ¿Persevero en acto concretos para aumentar mi confianza en Dios?
Acción de gracias y peticiones personales
Señor Jesús, gracias porque sales a mi encuentro para saciar mi hambre de infinito. Sólo Tú eres capaz de llenar mi sed de felicidad. Quiero compartir esta gran alegría con todos los que me rodean. Ayúdame a vivir la caridad con los demás dando testimonio de tu amor y misericordia, y anunciándote como el único alimento que sacia todos nuestros anhelos. Amén
Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.
Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…
Consagración a María
Pidámosle a María que nos acompañe siempre:
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra.
Dios te salve.
A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva,
a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora Abogada Nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Amén
+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.