Éx 11,10-12.14 / Sal 115,12-13.15-16bc.17-18 (R.: 13) / Mt 12,1-8
PRIMERA LECTURA
Mataréis un cordero al atardecer; cuando vea la sangre, pasaré de largo.
Lectura del libro del Éxodo 11,10-12.14
En aquellos días, Moisés y Aarón hicieron muchos prodigios en presencia del Faraón; pero el Señor hizo que el Faraón se empeñara en no dejar marchar a los israelitas de su territorio.
Dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto: «Este mes será para vosotros el principal de los meses; será para vosotros el primer mes del año. Decid a toda la asamblea de Israel: "El diez de este mes cada uno procurará un animal para su familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con el vecino de casa, hasta completar el número de personas; y cada uno comerá su parte hasta terminarlo. Será un animal sin defecto, macho, de un año, cordero o cabrito. Lo guardaréis hasta el día catorce del mes, y toda la asamblea de Israel lo matará al atardecer. Tomaréis la sangre y rociaréis las dos jambas y el dintel de la casa donde lo hayáis comido. Esa noche comeréis la carne, asada a fuego, comeréis panes sin fermentar y verduras amargas. No comeréis de ella nada crudo ni cocido en agua, sino asado a fuego: con cabeza, patas y entrañas. No dejaréis restos para la mañana siguiente; y, si sobra algo, lo quemaréis. Y lo comeréis así: la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y os lo comeréis a toda prisa, porque es la Pascua, el paso del Señor. Esta noche pasaré por todo el país de Egipto, dando muerte a todos sus primogénitos, de hombres y de animales; y haré justicia de todos los dioses de Egipto. Yo soy el Señor. La sangre será vuestra señal en las casas donde estéis; cuando vea la sangre, pasaré de largo; no os tocará la plaga exterminadora, cuando yo pase hiriendo a Egipto. Este día será para vosotros memorable, en él celebraréis la fiesta del Señor, ley perpetua para todas las generaciones."»
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 115,12-13.15-16bc.17-18 (R.: 13)
R/. Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor.
Mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles.
Siervo tuyo soy, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas. R/.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo. R/.
EVANGELIO
El Hijo del hombre es señor del sábado.
+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 12,1-8
Un sábado de aquéllos, Jesús atravesaba un sembrado; los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas.
Los fariseos, al verlo, le dijeron: «Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado.»
Les replicó: «¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios y comieron de los panes presentados, cosa que no les estaba permitida ni a él ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes. ¿Y no habéis leído en la Ley que los sacerdotes pueden violar el sábado en el templo sin incurrir en culpa? Pues os digo que aquí hay uno que es más que el templo. Si comprendierais lo que significa "quiero misericordia y no sacrificio", no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado.»
Palabra de Dios.
«Yo les digo que aquí hay alguien más grande que el Templo»
+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Oración inicial
En este día, Señor, quiero crecer en amor y en confianza en Ti. Sé que cuando estoy a tu lado, voy por el buen camino. Pero quisiera vivir cada vez más cerca tuyo, porque nos has creado para la comunión y la amistad contigo y sé que mi corazón está sediento de Ti. Que este momento de oración me ayude a conocerte mejor y alimentarme de tu Palabra.
Acto penitencial
Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.
Padre bueno y misericordioso, reconozco que muchas veces tomo caminos equivocados que me alejan de Ti. Confío en que tu perdón es siempre más grande que mis pecados. Ayúdame también a saber perdonar y a vivir aquello que me pides: «quiero misericordia y no sacrificios».
Lectura Bíblica
«Yo les digo que aquí hay alguien más grande que el Templo» Mt 12,1-8
En aquel tiempo, Jesús atravesaba unos sembrados y era un día sábado. Como sus discípulos sintieron hambre, comenzaron a arrancar y a comer las espigas. Al ver esto, los fariseos le dijeron: «Mira que tus discípulos hacen lo que no está permitido en sábado». Pero Él les respondió: «¿No han leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la ofrenda, que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes? ¿Y no han leído también en la Ley, que los sacerdotes, en el Templo, violan el descanso del sábado, sin incurrir en falta? Ahora bien, yo les digo que aquí hay alguien más grande que el Templo. Si hubieran comprendido lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios, no condenarían a los inocentes. Porque el Hijo del hombre es dueño del sábado».
Lectura espiritual breve
Lee la siguiente reflexión que te ayudará a profundizar en el sentido del Evangelio:
Hoy se menciona en el Evangelio a los fariseos. Parece que una vez más no entendían. En teoría eran personas muy religiosas, pero estaban en una situación terrible porque más bien su actuar desagradaba a Dios. En vez de acercarlos, los alejaba de Él. ¡Qué situación más terrible vivir en el engaño de creer que estás haciendo obras agradables a Dios pero en realidad te estás alejando!
Por eso hoy Jesús va a hacer un comentario importante, para saber si estamos caminando por las sendas de su Plan: “si supieran qué significa eso de misericordia quiero y no sacrificios”. Hoy también nos podemos hacer esa misma pregunta a nosotros. ¿Sabemos qué es eso de “misericordia quiero”? ¿Vives la misericordia en tu vida? ¿Eres una persona misericordiosa? Porque qué difícil es agradar a Dios si no somos compasivos y misericordiosos con nuestros hermanos. Si tenemos prejuicios, guardamos rencores a otros. Si no hemos terminado de aceptar y perdonar a nuestros hermanos.
El problema es que estos fariseos se habían puesto como medida de la realidad. Sus reglas, juicios, sus maneras de ver las cosas. Así uno cree que está sirviendo a Dios, pero en realidad se está sirviendo y buscando a sí mismo. El verdadero sacrificio que Dios quiere es que sacrifiquemos nuestra soberbia, que sacrifiquemos nuestro orgullo y seamos humildes de corazón y aprendamos a perdonar, a ser misericordiosos con nuestros hermanos. Que no condenemos a los demás en nuestro corazón, y que así seamos verdaderos cumplidores de la ley: amando a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
Breve meditación personal
Haz silencio en tu interior y pregúntate:
1. ¿Cómo puedo ser más misericordioso en mi vida?
2. ¿Cuáles son los sacrificios que Dios me pide hacer en mi vida?
Acción de gracias y peticiones personales
Señor Jesús, gracias porque sales a mi encuentro para saciar mi hambre de infinito. Sólo Tú eres capaz de llenar esa sed de felicidad que tengo. Quiero compartir esta gran alegría con todos los que me rodean. Ayúdame a vivir la caridad con los demás dando testimonio de tu amor y misericordia, y anunciándote como el único alimento que sacia todos nuestros anhelos. Amén.
Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.
Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…
Consagración a María
Pidámosle a María que nos acompañe siempre:
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra.
Dios te salve.
A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva,
a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora Abogada Nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.