Inicio Archivo Recursos

Instrucciones

1.

Presiona Enter para buscar en todo el sitio.

Viernes de la XII Semana del Tiempo Ordinario (II)
Evangelio del Día

Viernes de la XII Semana del Tiempo Ordinario (II)

viernes 26 de junio, 2026

Ciclo A — Año II

2Re 25,1-12 / Sal 136,1-2.3.4-5.6 (R.: 6a) / Mt 8,1-14

PRIMERA LECTURA

Marchó Judá al destierro.

Lectura del segundo libro de los Reyes     25,1-12

El año noveno del reinado de Sedecías, el día diez del décimo mes, Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino a Jerusalén con todo su ejército, acampó frente a ella y construyó torres de asalto alrededor.

La ciudad quedó sitiada hasta el año once del reinado de Sedecías, el día noveno del mes cuarto.

El hambre apretó en la ciudad, y no había pan para la población.

Se abrió brecha en la ciudad, y los soldados huyeron de noche por la puerta entre las dos murallas, junto a los jardines reales, mientras los caldeos rodeaban la ciudad, y se marcharon por el camino de la estepa.

El ejército caldeo persiguió el rey; lo alcanzaron en la estepa de Jericó, mientras sus tropas se dispersaban abandonándolo.

Apresaron el rey y se lo llevaron al rey de Babilonia, que estaba en Ribla, y lo procesó.

A los hijos de Sedecías los hizo ajusticiar ante su visita; a Sedecías lo cegó, le echó cadenas de bronce y lo llevó a Babilonia.

El día primero del quinto mes, que corresponde al año diecinueve del reinado de Nabucodonosor en Babilonia, llegó a Jerusalén Nabusardán, jefe de la guardia, funcionario del rey de Babilonia.

Incendió el templo, el palacio real y las casas de Jerusalén, y puso fuego a todos los palacios.

El ejército caldeo, a las órdenes del jefe de la guardia, derribó las murallas que rodeaban a Jerusalén.

Nabusardán, jefe de la guardia, se llevó cautivos al resto del pueblo que había quedado en la ciudad, a los que se habían pasado al rey de Babilonia y al resto de la plebe.

De la clase baja dejó algunos como viñadores y hortelanos.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 136,1-2.3.4-5.6 (R.: 6a)

R/. Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti.

Junto a los canales de Babilonia
nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;
en los sauces de sus orillas
colgábamos nuestras cítaras. R/.

Allí los que nos deportaron
nos invitaban a cantar;
nuestros opresores, a divertirlos:
«Cantadnos un cantar de Sión». R/.

¡Cómo cantar un cántico del Señor
en tierra extranjera!
Si me olvido de ti, Jerusalén,
que se me paralice la mano derecha. R/.

Que se me pegue la lengua al paladar
si no me acuerdo de ti,
si no pongo a Jerusalén
en la cumbre de mis alegrías. R/.

EVANGELIO

Si quieres, puedes limpiarme.

+Lectura del santo evangelio según san Mateo     8,1-4

En aquel tiempo, al bajar Jesús del monte, lo siguió mucha gente.

En esto, se le acercó un leproso, se arrodilló y le dijo:
—«Señor, si quieres, puedes limpiarme.»

Extendió la mano y lo tocó, diciendo:
—«Quiero, queda limpio.»
Y en seguida quedó limpio de la lepra.

Jesús le dijo:
—«No se lo digas a nadie, pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que mandó Moisés.»

Palabra del Señor.

Diccionario CHD