Hch 13,26-33 / Sal 2.6-7.8-9.10-11 (R.: 7) / Jn 14,1-6
PRIMERA LECTURA
Dios ha cumplido la promesa resucitando a Jesús.
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13,26-33
En aquellos días, cuando llegó Pablo a Antioquía de Pisidia, decía en la sinagoga:
«Hermanos, hijos del linaje de Abrahán y todos vosotros los que teméis a Dios: a nosotros se nos ha enviado esta palabra de salvación. En efecto, los habitantes de Jerusalén y sus autoridades no reconocieron a Jesús ni entendieron las palabras de los profetas que se leen los sábados, pero las cumplieron al condenarlo. Y, aunque no encontraron nada que mereciera la muerte, le pidieron a Pilato que lo mandara ejecutar. Y, cuando cumplieron todo lo que estaba escrito de él, lo bajaron del madero y lo enterraron. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos. Durante muchos días, se apareció a los que habían subido con él de Galilea a Jerusalén, y ellos son ahora sus testigos ante el pueblo. También nosotros os anunciamos la Buena Noticia de que la promesa que Dios hizo a nuestros padres, nos la ha cumplido a nosotros, sus hijos, resucitando a Jesús. Así está escrito en el salmo segundo:
“Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy”».
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 2.6-7.8-9.10-11 (R.: 7)
R/. Tu eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy.
«Yo mismo he establecido a mi Rey
en Sión, mi monte santo».
Voy a proclamar el decreto del Señor;
él me ha dicho: «Tú eres mi Hijo:
yo te he engendrado hoy. R/.
Pídemelo:
te daré en herencia las naciones,
en posesión, los confines de la tierra:
los gobernarás con cetro de hierro,
los quebrarás como jarro de loza». R/.
Y ahora, reyes, sed sensatos;
escarmentad, los que regís la tierra:
servid al Señor con temor,
rendidle homenaje temblando. R/.
Aleluya Jn 14, 6
Yo soy el camino, y la verdad, y la vida - dice el Señor; nadie va al Padre, sino por mí.
EVANGELIO
Yo soy el camino, y la verdad, y la vida.
+ Lectura del santo evangelio según san Juan 14,1-6
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».
Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
Jesús le responde:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».
Palabra del Señor.
«Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por Mí»
+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Oración inicial
Jesús, Tú me conoces y Tú sabes lo que hay en mi corazón. Te pido que me ayudes a ser tierra fértil ante tu palabra, para que escuchándola y dejando que me interpele, pueda hacerla vida en mí.
Acto penitencial
Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.
Señor, tengo hambre de Ti, pero a veces cedo ante las ofertas del mundo, de mi hombre viejo, del Maligno, que, en vez de satisfacerme, me dejan vacío. Te pido perdón con corazón sincero. Nútreme con el alimento de tu Cuerpo y fortaléceme en mi combate, que por mis propias fuerzas no puedo alcanzarte.
Lectura Bíblica
«Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por Mí» Jn 14,1-6
«No se turben; crean en Dios y crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. De no ser así, no les habría dicho que voy a prepararles un lugar. Y después de ir y prepararles un lugar, volveré para tomarlos conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. Para ir a donde yo voy, ustedes ya conocen el camino». Entonces Tomás le dijo: «Señor, nosotros no sabemos adónde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino?» Jesús contestó: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí».
Lectura espiritual breve
Lee con atención la siguiente reflexión que te ayudará a profundizar el evangelio
Jesús, en la última Cena reunido con sus amigos, pronuncia uno de sus últimos discursos, porque ya no estará más como estuvo con ellos en los 3 años de su vida pública. Por eso hoy Jesús les quiere dar palabras de consuelo: «No se turbe vuestro corazón». No se inquieten, ya no me verán de la misma manera que antes, porque he partido a prepararles una morada, tengo un lugar con el nombre de cada uno de Uds, preparado para Uds desde siempre.
Y esa es la primera esperanza que el Señor quiere comunicar: hemos sido creados para la salvación, no para la condenación. Esa es nuestra esperanza. Y el camino para gozar de esa dicha plena, sólo es uno. Pueden haber muchos caminos buenos que nos pueden conseguir cosas buenas, pero para la vida auténtica sólo existe uno: Jesús. La amistad con Él, la unión profunda con Él es lo que nos lleva al gozo que tanto anhelamos.
Y Jesús no es un camino lejano, ni fuera del alcance. Es más bien un camino accesible, que ha venido y se ha acercado a nosotros. Nos dice San Agustín: “El Señor no te dice: “Esfuérzate en encontrar el camino para llegar a Dios”. No, lo que te dice es: “!Levántate perezoso! El camino en persona vino a ti y te despertó del sueño. ¡Levántate pues y camina!”. (Padre Juan José Paniagua)
Breve meditación personal
Haz silencio en tu interior y pregúntate:
1. ¿Qué me dice el evangelio que he leído?
2. ¿Cómo ilumina mi vida?
3. ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?
Acción de gracias y peticiones personales
Gracias, Señor por salir a mi encuentro. Gracias por ser el Camino que me lleva al encuentro del Padre, gracias por ser la Verdad que me revela el misterio del hombre y del mundo, gracias por ser la auténtica Vida que le da sentido a mi existencia. Te pido que me ayudes a seguirte con alegría y fervor anunciándole a los demás que sólo Tú eres el Camino, la Verdad y la Vida. Amén.
Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.
Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…
Consagración a María
Pidámosle a María que nos acompañe siempre:
Reina del Cielo, alégrate, aleluya,
porque el Señor, a quien llevaste en tu seno, aleluya
ha resucitado, según su palabra, aleluya.
Ruega al Señor por nosotros, aleluya.
+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.