Ap 22,1-7 / Sal 94,1-2.3-5.6-7 (R.: 1Co 16,22b y Ap 22,20c) / Lc 21,34-36
PRIMERA LECTURA
Ya no habrá más noche, porque el Señor irradiará luz sobre ellos.
Lectura del libro del Apocalipsis 22,1-7
El ángel del Señor me mostró a mí, Juan, un río de agua de vida, reluciente como el cristal, que brotaba del trono de Dios y del Cordero. En medio de su plaza, a un lado y otro del río, hay un árbol de vida que da doce frutos, uno cada mes. Y las hojas del árbol sirven para la curación de las naciones. Y no habrá maldición alguna. Y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le darán culto. Y verán su rostro, y su nombre está sobre sus frentes. Y ya no habrá más noche, y no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz de sol, porque el Señor Dios los iluminará y reinarán por los siglos de los siglos. Y me dijo:
«Estas son palabras fieles y veraces; el Señor, Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel para mostrar a sus siervos lo que tiene que suceder pronto. Mira, yo vengo pronto. Bienaventurado el que guarda las palabras proféticas de este libro».
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 94,1-2.3-5.6-7 (R.: 1Co 16,22b y Ap 22,20c)
R/. Maranatá. ¡Ven, Señor Jesús!
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. R/.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos. R/.
Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. R/.
EVANGELIO
Estad siempre despiertos, para escapar de todo lo que está por venir.
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 21,34-36
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Tened cuidado de vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y las inquietudes de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra.
Estad, pues, despiertos en todo tiempo, pidiendo que podáis escapar de todo lo que está por suceder y manteneros en pie ante el Hijo del hombre».
Palabra del Señor.
“Inmediatamente, ellos dejaron sus redes y lo siguieron”
+ En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.
Oración inicial
Puesto en tu presencia, Señor, quiero date gracias porque me permites compartir este momento de comunión contigo. Quiero escuchar tu Palabra, acogerla en mi interior y seguir tus enseñanzas. Dame la luz y la gracia que necesito para poder hacerlo.
Acto penitencial
Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.
Cuando tomo conciencia de mi fragilidad muchas veces experimento la tentación de ceder a la desesperanza. ¡Cuántas veces soy negligente en mi combate espiritual! Sin embargo, Tú siempre estás esperándome con los brazos abiertos para perdonarme y devolverme a la vida. Sé que eres todo amor y misericordia y eso me llena de confianza y de esperanza.
Lectura Bíblica según el Evangelio del día
“Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron” (Mt 4,18-22).
Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar porque eran pescadores. Entonces les dijo: “Síganme, y yo los haré pescadores de hombres”. Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron. Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca con Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó. Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron.
Lectura espiritual breve
Profundiza en el llamado que Jesús te hace a la conversión y a ser su discípulo ayudado por esta reflexión de San Gregorio Magno:
Pedro y Andrés no habían visto que Jesucristo hubiese hecho algún milagro. Nada habían oído del premio eterno y, sin embargo al oír la voz del Salvador se olvidaron de todo lo que creían poseer. De donde se sigue: Pero ellos en seguida, dejando las redes le siguieron. En ello debemos ver más bien el afecto de los bienes, pues mucho dejó quien nada conservó para sí; mucho ha abandonado quien renunció con las cosas que poseían sus concupiscencias. Los que le seguían dejaron tanto como podían apetecer los que no le seguían. Nuestros actos exteriores, por pequeños que sean, agradan a Dios. Y no consideremos cuánto sea el sacrificio que cuestan sino cómo los manifestamos. El reino de Dios no tiene precio: vale tanto cuanto tienes.
Breve meditación personal
Haz silencio en tu interior y pregúntate:
1. ¿Yo también soy de los que inmediatamente busca seguir al Señor?
2. ¿Qué me falta dejar, para seguir a Jesús con mayor libertad?
3. ¿Qué me falta ganar, para tener más fuerzas para seguir al Señor con generosidad?
Acción de gracias y peticiones personales
Gracias Jesús por renovarme en mi resolución de convertirme cada vez más a Ti y creer en tu Evangelio. Ayúdame a ser como Simón y Andrés, como Santiago y Juan, y seguirte sin temor. Quiero seguir tus pasos, ser tu discípulo. Me fortalece la certeza de que me amas y siempre me acompañas.
Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.
Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…
Consagración a María
Termina esta oración rezándole a María:
Madre del Redentor, Virgen fecunda
puerta del Cielo
siempre abierta,
estrella del mar
ven a librar al pueblo que tropieza
y se quiere levantar.
Ante la admiración
de cielo y tierra,
engendraste a tu Santo Creador,
y permanecés siempre Virgen,
recibe el saludo del ángel Gabriel
y ten piedad de nosotros pecadores.
+ En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.