Flp 4,10-19 / Sal 111,1-2.5-6.8a y 9 (R.: 1a) / Lc 16,9-15
PRIMERA LECTURA
Todo lo puedo en aquel que me conforta.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 4,10-19
Me alegré muchísimo en Cristo de que ahora por fin pudierais expresar el interés que sentís por mí; siempre lo habíais sentido, pero os faltaba la ocasión. Aunque ando escaso de recursos, no lo digo por eso; yo he aprendido a arreglarme en toda circunstancia. Sé vivir en pobreza y abundancia. Estoy entrenado para todo y en todo: la hartura y el hambre, la abundancia y la privación. Todo lo puedo en aquel que me conforta. En todo caso, hicisteis bien en compartir mi tribulación. Vosotros, los filipenses, sabéis además que, desde que salí de Macedonia y empecé a predicar el Evangelio, ninguna Iglesia, aparte de vosotros, me abrió una cuenta de haber y debe. Ya a Tesalónica, me mandasteis más de una vez un subsidio para aliviar mi necesidad; no es que yo busque regalos, busco que los intereses se acumulen en vuestra cuenta. Éste es mi recibo: por todo y por más todavía. Estoy plenamente pagado al recibir lo que me mandáis con Epafrodito: es un incienso perfumado, un sacrificio aceptable que agrada a Dios. En pago, mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades con magnificencia, conforme a su espléndida riqueza en Cristo Jesús.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 111,1-2.5-6.8a y 9 (R.: 1a)
R/. Dichoso quien teme al Señor.
Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita. R/.
Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.
El justo jamás vacilará,
su recuerdo será perpetuo. R/.
Su corazón está, seguro, sin temor.
Reparte limosna a los pobres;
su caridad es constante, sin falta,
y alzará la frente con dignidad. R/.
EVANGELIO
Si no fuisteis de fiar en el injusto dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras?
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 16,9-15
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Ganaos amigos con el dinero injusto, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. El que es de fiar en lo menudo también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo tampoco en lo importante es honrado. Si no fuisteis de fiar en el injusto dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará? Ningún siervo puede servir a dos amos, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.»
Oyeron esto los fariseos, amigos del dinero, y se burlaban de él.
Jesús les dijo: «Vosotros presumís de observantes delante de la gente, pero Dios os conoce por dentro. La arrogancia con los hombres Dios la detesta.»
Palabra del Señor.

“El celo por tu Casa me consumirá”
+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Oración inicial
Buen Jesús, te agradezco por este momento que tengo para estar contigo. Te pido, Buen Señor, que tu palabra ilumine mi interior para que así, pueda ser cada vez un cristiano más coherente y más fiel a su Señor.
Acto penitencial
Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.
Señor, reconozco también que soy pecador. Sé que muchas veces te doy la espalda y opto por otros caminos, que me apartan de Ti. Pero sé también que tu misericordia es infinita, que me quieres perdonar todas las veces que me acerque arrepentido. Ayúdame a convertirme Buen Jesús, a dejar de lado mis opciones egoístas y abrirme al auténtico amor que eres Tú.
Lectura Bíblica según el Evangelio del día
“El celo por tu Casa me consumirá” Jn 2,13-22.
Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas. Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas y dijo a los vendedores de palomas: “Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio”. Y sus discípulos recordaron las palabras de la Escritura: El celo por tu Casa me consumirá. Entonces los judíos le preguntaron: “¿Qué signo nos das para obrar así?”. Jesús les respondió: “Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar”. Los judíos le dijeron: “Han sido necesarios cuarenta y seis años para construir este Templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?”. Pero él se refería al templo de su cuerpo. Por eso, cuando Jesús resucitó, sus discípulos recordaron que él había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que había pronunciado.
Lectura espiritual breve
Meditemos lo que nos dice el Padre Juan José Paniagua:
Hoy celebramos la dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán, la catedral de Roma, Sede del Papa. Por la importancia de este lugar santo, en este día estamos llamados a contemplar con amor a nuestra Madre la Iglesia. Y el Evangelio de hoy nos va a hablar de la purificación del templo, es un pasaje que nos recuerda una realidad muy importante: la Iglesia también está en una continua reforma, porque sus miembros necesitamos renovarnos constantemente, porque somos pecadores. ¿Cómo hacer para renovarnos? ¿Hay que inventarse algo nuevo? No. Más bien estamos llamados constantemente a volver la mirada a Cristo, que es la fuente. Si somos fieles a Él, la Iglesia será cada vez más lo que tiene que ser.
No olvidemos que por el Bautismo somos hechos hijos de la Iglesia, donde Cristo es la piedra fundamental y nosotros somos piedras vivas de esta construcción. Cada uno de nosotros tiene un lugar en la Iglesia. Pero si no ocupamos ese lugar, el mal entra por esos vacíos que vamos dejando y el mal de unos, afecta también a los demás, porque somos un solo cuerpo, una misma edificación. Construyamos juntos la Iglesia, cada uno desde su lugar, desde la misión particular que Dios le ha encomendado. Renovémonos en nuestro amor a la Iglesia y que Cristo sea siempre nuestro fundamento.
Breve meditación personal
Haz silencio en tu interior y pregúntate:
1. ¿Qué significa para mí ser una “piedra vida” en la edificación de la Iglesia?
2. ¿Qué tengo que purificar en mi corazón para contribuir así a la purificación y renovación de la Iglesia?
3. ¿Cómo puede crecer en mi compromiso efectivo, cotidiano con la misión de la Iglesia?
Acción de gracias y peticiones personales
Gracias Señor por esta oración. Gracias por mostrarme las grandezas que hay en tu Iglesia y también de las que hay en mí. Ayúdame a valorar siempre tus dones y a ser reverente conmigo mismo y con mis hermanos. Que yo comprenda, Buen Señor, que yo debo ser templo del espíritu, para que así, su presencia se difunda por el mundo con mi cooperación. Amén.
Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.
Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…
Consagración a María
Pidámosle a María que nos acompañe siempre:
Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no deseches las oraciones
que te dirigimos
en nuestras necesidades,
antes bien
líbranos de todo peligro,
¡oh Virgen gloriosa y bendita!
Amén.
+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.