Ecle 11,9–12,8/ Sal 89,3-4.5-6.12-13.14 y 17 (R.: 1) /Lc 9,43b-45
Primera lectura
Acuérdate de tu Hacedor durante tu juventud, antes de que el polvo vuelva a la tierra y el espíritu vuelva a Dios.
Lectura del libro del Eclesiastés 11,9–12,8
Disfruta mientras eres muchacho
y pásalo bien en la juventud;
déjate llevar del corazón,
de lo que atrae a los ojos;
y sabe que Dios te llevará a juicio
para dar cuenta de todo.
Rechaza las penas del corazón
y rehuye los dolores del cuerpo:
niñez y juventud son efímeras.
Acuérdate de tu Hacedor durante tu juventud,
antes de que lleguen los días aciagos
y alcances los años en que dirás:
«No les saco gusto.»
Antes de que se oscurezca la luz del sol,
la luna y las estrellas,
y a la lluvia siga el nublado.
Ese día temblarán los guardianes de casa
y los robustos se encorvarán,
las que muelen serán pocas y se pararán,
las que miran por las ventanas se ofuscarán,
las puertas de la calle se cerrarán
y el ruido del molino se apagará,
se debilitará el canto de los pájaros,
las canciones se irán callando,
darán miedo las alturas
y rondarán los terrores.
Cuando florezca el almendro,
y se arrastre la langosta,
y no dé gusto la alcaparra,
porque el hombre marcha a la morada eterna
y el cortejo fúnebre recorre las calles.
Antes de que se rompa el hilo de planta,
y se destroce la copa de oro,
y se quiebre el cántaro en la fuente,
y se raje la polea del pozo,
y el polvo vuelva a la tierra que fue,
y el espíritu vuelva a Dios, que lo dio.
Vanidad de vanidades, dice Qohelet,
todo es vanidad.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 89,3-4.5-6.12-13.14 y 17 (R.: 1)
R/. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación
Tú reduces el hombre a polvo,
diciendo: «Retornad, hijos de Adán.»
Mil años en tu presencia son un ayer, que pasó;
una vela nocturna. R/.
Los siembras año por año,
como hierba que se renueva:
que florece y se renueva por la mañana,
y por la tarde la siegan y se seca. R/.
Enséñanos a calcular nuestros años,
para que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
Ten compasión de tus siervos. R/.
Por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Baje a nosotros la bondad del Señor
y haga prósperas las obras de nuestras manos. R/.
Evangelio
Al Hijo del hombre lo van a entregar. Les daba miedo preguntarle sobre el asunto.
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 9,43b-45
En aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacia, Jesús dijo a sus discípulos: «Meteos bien esto en la cabeza: al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres.»
Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro que no cogían el sentido. Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto.
Palabra del Señor.
+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Oración inicial
Buen Jesús, yo creo que Tú eres el Señor de la vida. Yo creo que Tú has venido a reconciliar todas mis rupturas y que me amas hasta el extremo. Ayúdame a que mi pobre corazón se asemeje un poco más al tuyo, y que escuchando tu palabra, pueda amar como Tú mismo nos has enseñado.
Acto penitencial
Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.
Te pido perdón Señor por todos mis pecados. Son tantas las veces que he fallado contra Ti que me da vergüenza mirar tu rostro. Veo tu Corazón traspasado, y sé que han sido mis propios pecados los que te han llevado a la muerte en la cruz. Pero también sé que Tú has querido beber ese cáliz para reconciliarme y para obtenerme la felicidad eterna. Ayúdame Señor a no pecar más contra Ti, y también a amarte con todas mis fuerzas y con todo mi corazón.
Lectura Bíblica: Lc 9,43-45
Mientras todos se admiraban por las cosas que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: «Escuchen bien esto que les digo: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres». Pero ellos no entendían estas palabras: su sentido les estaba velado de manera que no podían comprenderlas, y temían interrogar a Jesús acerca de esto.
Lectura espiritual breve
Atesoremos estas palabras de Santa Catalina de Siena:
No buscamos la alegría si no en Jesús, y huimos de toda suerte de gloria que no sea la de la cruz. Por tanto ¡Abraza a Jesús crucificado, alzando hacia Él la mirada de tu deseo! ¡Considera el ardiente amor por Ti, que ha llevado a Jesús a derramar sangre de cada poro de su cuerpo! Abraza a Jesús crucificado, amante y amado, y en Él encontrarás la vida verdadera, porque es Dios que se ha hecho hombre. ¡Ardan tu corazón y tu alma por el fuego de amor obtenido de Jesús clavado en la cruz! Debes, entonces, transformarte en amor, mirando al amor de Dios, que tanto te ha amado, no porque tuviera ninguna obligación para contigo, sino por pura donación, empujado sólo por su inefable amor.
Breve meditación personal
Haz silencio en tu interior y pregúntate:
1. ¿Qué me dice el Evangelio que he leído?
2. ¿Cómo ilumina mi vida?
3. ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?
4. ¿Qué me falta para ser más como Él?
Acción de gracias y peticiones personales
Gracias Señor por tu inmenso amor. Gracias por enseñarme a abrazar mi cruz con alegría, cargándola contigo, con la confianza en que tu yugo es suave y tu carga ligera. Amén.
Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.
Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…
Consagración a María
Pidámosle a María que nos acompañe siempre:
Madre del Amor Misericordioso, bien sabes que tu Hijo, desde lo alto de la Cruz, señaló el camino de la piadosa filiación como aquel que deberíamos recorrer. Te imploro me obtengas la gracia de acercarme a tu Inmaculado Corazón, desde mi propio corazón, para aprender a amarte y a honrarte con el amor que el Señor Jesús te tiene. Cuida que este hijo tuyo ingrese así en el proceso de amorización y vea algún día cumplida la gran esperanza de verse conformado con el Salvador. Amén.
+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.