Ap 15,1-4 / Sal 97,1.2-3ab.7-8.9 (R.: Ap 15,3b) / Lc 21,12-19
PRIMERA LECTURA
Cantaban el cántico de Moisés y el cántico del Cordero.
Lectura del libro del Apocalipsis 15,1-4
Yo, Juan, vi en el cielo otro signo, grande y maravilloso: Siete ángeles que llevaban siete plagas, las últimas, pues con ellas se consuma la ira de Dios.
Vi una especie de mar de vidrio mezclado con fuego; los vencedores de la bestia, de su imagen y del número de su nombre estaban de pie sobre el mar cristalino; tenían en la mano las cítaras de Dios. Y cantan el cántico de Moisés, el siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo:
«Grandes y admirables son tus obras, Señor, Dios omnipotente; justos y verdaderos tus caminos, rey de los pueblos. ¿Quién no temerá y no dará gloria a tu nombre? Porque vendrán todas las naciones y se postrarán ante ti, porque tú solo eres santo y tus justas sentencias han quedado manifiestas».
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 97,1.2-3ab.7-8.9 (R.: Ap 15,3b)
R/. Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente.
Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.
El Señor da a conocer su salvación,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.
Retumbe el mar y cuanto contiene,
la tierra y cuantos la habitan;
aplaudan los ríos,
aclamen los montes. R/.
Al Señor, que llega
para regir la tierra.
Regirá el orbe con justicia
y los pueblos con rectitud. R/.
EVANGELIO
Todos os odiarán por causa mía, pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá.
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 21,12-19
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. Esto os servirá de ocasión para dar testimonio.
Por ello, meteos bien en la cabeza que no tenéis que preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.
Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os entregarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán a causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».
Palabra del Señor.
+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Oración inicial
Señor Jesús, tengo un gran deseo de tener un diálogo íntimo contigo. Quisiera ponerme en tu presencia y escuchar lo que quieres decirme en este día, acrecentar nuestra amistad y conocerte cada vez más. Aquí me encuentro Señor dispuesto a vivir según tu Palabra.
Acto penitencial
Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.
Sé que mi vida muchas veces no corresponde a mi deseo de seguirte y que he dejado entrar el pecado en mi vida. Te quiero decir que esto me duele enormemente y no quisiera ofenderte ni una vez más. Confió firmemente en tu misericordia que siempre me perdona y me permite empezar de nuevo.
Lectura Bíblica según el Evangelio del día
“Y esto les sucederá para que puedan dar testimonio de mí.” (Lc 21, 12-19)
Pero antes de todo eso, los detendrán, los perseguirán, los entregarán a las sinagogas y serán encarcelados; los llevarán ante reyes y gobernadores a causa de mi Nombre, y esto les sucederá para que puedan dar testimonio de mí. Tengan bien presente que no deberán preparar su defensa, porque yo mismo les daré una elocuencia y una sabiduría que ninguno de sus adversarios podrá resistir ni contradecir. Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes los matarán. Serán odiados por todos a causa de mi Nombre. Pero ni siquiera un cabello se les caerá de la cabeza. Gracias a la constancia salvarán sus vidas.
Lectura espiritual breve
A la luz del Evangelio meditemos en lo que nos dice Benedicto XVI:
Sólo radicados profundamente en Cristo y en su Palabra se puede ser capaz de no ceder a la tentación de reducir la evangelización a un proyecto puramente humano, social, escondiendo o callando la dimensión trascendente de la salvación ofrecida por Dios en Cristo. Es una palabra que debe ser testimoniada y proclamada de forma explícita, porque sin un testimonio coherente esta es menos comprensible y creíble. Aunque a menudo nos sentimos inadecuados, pobres, incapaces, mantenemos siempre la certeza en el poder de Dios, que pone su tesoro en “vasos de barro” precisamente para que se vea que es Él quién actúa a través de nosotros.
El ministerio de la evangelización es fascinante y exigente: requiere del amor por el anuncio y el testimonio, un amor total que puede verse marcado hasta por el martirio. La Iglesia no puede faltar en su misión de llevar la luz de Cristo, de proclamar el feliz anuncio del Evangelio, aún si ello comparta la persecución. Es parte de su misma vida, como lo ha sido para Jesús. Los cristianos no deben sentir temor, aunque “sean actualmente el grupo religioso que sufre el mayor número de persecuciones a causa de la propia fe” (S.S. Benedicto XVI)
Breve meditación personal
Haz silencio en tu interior y pregúntate:
1. ¿Qué me dice el evangelio que he leído?
2. ¿Cómo ilumina mi vida?
3. ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?
Acción de gracias y peticiones personales
Gracias Señor, por los tesoros que me ofreces a través de tu Palabra. Porque a través de esta oración he podido darme cuenta del inmenso amor que me tienes y de tu preocupación por mi bien. Ayúdame a confiar cada vez más en Ti, para que pueda mantenerme junto a ti y anunciarte con generosidad a las personas que te necesitan. Amén
Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.
Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…
Consagración a María
Termina esta oración rezándole a María:
Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no deseches las oraciones
que te dirigimos
en nuestras necesidades,
antes bien
líbranos de todo peligro,
¡oh Virgen gloriosa y bendita!
Amén.
+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.