Jl 2,12-18 / Sal 50,3-4.5-6a.12-13.14-17 (R.: cf. 3a) / 2Cor 5,20–6,2 / Mt 6,1-6.16-18
PRIMERA LECTURA
Rasgad los corazones y no las vestiduras
Lectura de la profecía de Joel 2,12-18
Ahora —oráculo del Señor—,,
convertíos a mí de todo corazón,
con ayunos, llantos y lamentos;
rasgad vuestros corazones, no vuestros vestidos,
y convertíos al Señor vuestro Dios,
un Dios compasivo y misericordioso,
lento a la cólera y rico en amor,
que se arrepiente del castigo.
¡Quién sabe si cambiará y se arrepentirá
dejando tras de sí la bendición,
ofrenda y libación
para el Señor, vuestro Dios!
Tocad la trompeta en Sion,
proclamad un ayuno santo,
convocad a la asamblea,
reunid a la gente,
santificad a la comunidad,
llamad a los ancianos;
congregad a los muchachos
y a los niños de pecho;
salga el esposo de la alcoba
y la esposa del tálamo.
Entre el atrio y el altar
lloren los sacerdotes,
servidores del Señor,
y digan:
«Ten compasión de tu pueblo, Señor;
no entregues tu heredad al oprobio
ni a las burlas de los pueblos».
¿Por qué van a decir las gentes:
«Dónde está su Dios»?
Entonces se encendió
el celo de Dios por su tierra
y perdonó a su pueblo.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 50,3-4.5-6a.12-13.14-17 (R.: cf. 3a)
R/. Misericordia, Señor: hemos pecado.
Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado.
Contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad en tu presencia. R/.
Oh, Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme.
No me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza. R/.
SEGUNDA LECTURA
Reconciliaos con Dios: ahora es tiempo favorable
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5,20–6,2
Hermanos:
Actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios.
Al que no conocía el pecado, lo hizo pecado en favor nuestro, para que nosotros llegáramos a ser justicia de Dios en él.
Y como cooperadores suyos, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios. Pues dice:
«En el tiempo favorable te escuché,
en el día de la salvación te ayudé».
Pues mirad: ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación.
Palabra de Dios.
Versículo antes del evangelio Sal 94,8ab
No endurezcáis hoy vuestro corazón;
escuchad la voz del Señor.
EVANGELIO
Tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará
+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 6,1-6.16-18
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial.
Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará.
Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».
Palabra del Señor.
«Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará»
+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Oración inicial
Señor Jesús, te reconozco como mi Maestro. Tú enseñas con autoridad porque eres todo amor y verdad. Ayúdame a saber escucharte en este momento de oración y a poner mi confianza en Ti.
Acto penitencial
Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.
Te pido perdón, Señor, por mis pecados. Ayúdame a confiar en tu amor misericordioso que siempre perdona a quien en verdad se arrepiente, y que así pueda renovarme en la lucha por alcanzar la santidad.
Lectura Bíblica
«Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará» Mt 6,1-6.16-18.
Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Lectura espiritual breve
Lee lo que nos comparte el Padre Juan José Paniagua:
Hoy iniciamos la Cuaresma. Es un tiempo privilegiado para acercarnos a Dios. El Papa Benedicto dijo que la Cuaresma es como un retiro espiritual grande que la Iglesia ofrece para todos sus hijos, para que nos acerquemos a Dios. Estamos llamados a convertirnos y ese es el llamado fundamental de estas semanas.
¿Cómo vamos a vivir esto? ¿Qué camino tomar para avanzar en nuestra conversión? En el Evangelio de hoy Jesús nos habla de 3 medios importantes, que de manera especial la Iglesia acentúa en este tiempo: para crecer en nuestra relación con Dios nos propone la oración; para vencernos a nosotros el ayuno y para crecer en nuestra relación con los demás la limosna.
- En nuestra relación con Dios: que sea un tiempo fuerte de oración, donde intensifiquemos el tiempo que le dedicamos al Señor, que no sea sólo como de costumbre, sino darle un mayor espacio, en cantidad y calidad. Porque no hay verdadera amistad con Dios si no hay un diálogo sincero y profundo con Él. Pero que sea una oración humilde, como nos señala el Evangelio. Ahí nos hacemos capaces de escuchar a Dios.
- Con respecto a nosotros mismos: vivir el ayuno, porque es un tiempo de renuncia. Dejar de lado algunas cosas que no son malas, pero quizá tampoco son tan necesarias. Es un tiempo para mirar qué es lo esencial. El ayuno nos ayuda a no estar apegados a nada secundario. La Iglesia nos invita a ayunar de los alimentos. Pero al mismo tiempo nos podemos preguntar: ¿De qué otras cosas superfluas nos estamos llenando, que quizá no son malas, pero podríamos renunciar a ellas para estar más centrados en lo esencial?
- Con respecto a los demás: la limosna. Ayunar de lo secundario, privarnos de lo superfluo, para que con eso podamos ayudar al que menos tiene. Ningún acto de virtud puede ser grande si de él no se sigue también un bien para otros. Si no hacemos bien a otro, no hacemos nada grande. Nosotros ayunamos para que otros ya no ayunen, porque el verdadero sentido del ayuno es vivir el amor. Por lo tanto que esto nos lleve a la limosna, a compartir nuestros bienes y nuestra vida con los demás y el Padre, que ve en lo secreto, te pagará.
Breve meditación personal
Haz silencio en tu interior y pregúntate:
1. ¿Qué vas a hacer en este tiempo de Cuaresma para intensificar tu conversión?
2. ¿A qué cosa secundaria puedes renunciar de modo que te ayude a acercarte más a Dios?
Acción de gracias y peticiones personales
Gracias, Señor Jesús, porque una vez más me enseñas la verdad. Quiero seguir aprendiendo a ser tu discípulo, a escuchar tus enseñanzas, a dejarme asombrar y maravillar por Ti. Te pido que me ayudes a esforzarme especialmente por hacer silencio en mi interior para poder escucharte y poner por obra tu Palabra.
Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.
Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…
Consagración a María
Pidámosle a María que nos acompañe siempre:
Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no deseches las oraciones
que te dirigimos
en nuestras necesidades,
antes bien
líbranos de todo peligro,
¡oh Virgen gloriosa y bendita!
Amén.
+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.