Éx 33,7-11;34,5b-9.28 / Sal 102,6-7.8-9.10-11.12-13 (R.: 8a) / Mt 13,36-43
PRIMERA LECTURA
El Señor hablaba con Moisés cara a cara.
Lectura del libro del Éxodo 33,7-11;34,5b-9.28
En aquellos días, Moisés levantó la tienda de Dios y la plantó fuera, a distancia del campamento, y la llamó «tienda del encuentro». El que tenia que visitar al Señor salía fuera del campamento y se dirigía a la tienda del encuentro. Cuando Moisés salía en dirección a la tienda, todo el pueblo se levantaba y esperaba a la entrada de sus tiendas, mirando a Moisés hasta que éste entraba en la tienda; en cuanto él entraba, la columna de nube bajaba y se quedaba a la entrada de la tienda, mientras él hablaba con el Señor, y el Señor hablaba con Moisés. Cuando el pueblo vela la columna de nube a la puerta de la tienda, se levantaba y se prosternaba, cada uno a la entrada de su tienda. El Señor hablaba con Moisés cara a cara, como habla un hombre con un amigo. Después él volvia al campamento, mientras Josué, hijo de Nun, su joven ayudante, no se apartaba de la tienda. Y Moisés pronunció el nombre del Señor.
El Señor pasó ante él, proclamando: «Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad. Misericordioso hasta la milésima generación, que perdona culpa, delito y pecado, pero no deja impune y castiga la culpa de los padres en los hijos y nietos, hasta la tercera y cuarta generación.»
Moisés, al momento, se inclinó y se echó por tierra.
Y le dijo: «Si he obtenido tu favor, que mi Señor vaya con nosotros, aunque ése es un pueblo de cerviz dura; perdona nuestras culpas y pecados y tómanos como heredad tuya.»
Moisés estuvo allí con el Señor cuarenta días con sus cuarenta noches: no comió pan ni bebió agua; y escribió en las tablas las cláusulas del pacto, los diez mandamientos.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 102,6-7.8-9.10-11.12-13 (R.: 8a)
R/. El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor hace justicia
y defiende a todos los oprimidos;
enseñó sus caminos a Moisés
y sus hazañas a los hijos de Israel. R/.
El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia;
no está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo. R/.
No nos trata como merecen nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpas.
Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles. R/.
Como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos.
Como un padre siente ternura por sus hijos,
siente el Señor ternura por sus fieles. R/.
EVANGELIO
Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo.
+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 13,36-43
En aquel tiempo, Jesús dejó a la gente y se fue a casa.
Los discípulos se le acercaron a decirle: «Acláranos la parábola de la cizaña en el campo.»
Él les contestó: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles. Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.»
Palabra de Señor.
“La buena semilla son los que pertenecen al Reino”
+ En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.
Oración Inicial
Señor Jesús, reconozco tu presencia en mi vida y te pido me acompañes particularmente en este momento de oración. Dame, sobre todo, la luz de tu Espíritu para aprender a discernir tu Voluntad. Que aprenda, Señor, a cumplir en todo momento la voluntad del Padre que está en los cielos.
Acto penitencial
Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.
Tú lo sabes todo, Señor, y sabes que muchas veces me alejo de tu Plan de Amor. Sé, sin embargo, que Tú constantemente me invitas a acercarme de nuevo a tu amor, a tu presencia. Ayúdame, Señor mío, a vivir siempre Contigo y a cumplir aquello que me propones para mi felicidad y santidad.
Lectura Bíblica según el Evangelio del día
“La buena semilla son los que pertenecen al Reino” Mt 13,36-43
Entonces, dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: “Explícanos la parábola de la cizaña en el campo”. El les respondió: “El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno, y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles. Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. ¡El que tenga oídos, que oiga!
Lectura Espiritual breve
Lee este breve texto del que te ayudará a profundizar el sentido del Evangelio:
El trigo y la cizaña, el bien y el mal son dos realidades que están presentes en el mundo. Sin embargo, no son dos fuerzas iguales. El bien es todo aquello que brota de Dios y de su amor. El mal es el vacío, la ausencia de Dios, es la negación del amor. Sin embargo, el vacío nunca va a ser más fuerte que la presencia. Porque por más oscuridad que pueda haber, basta una pequeña chispa de luz, para que esta empiece a iluminar.
Dios ha permitido que puedan coexistir el bien y el mal en cada uno de nosotros, y también en el mundo. Y Dios lo permite porque nos creado libres. Podemos elegir a Dios, que es el bien, o negarlo, que es el vacío, por tanto, el mal. Es por eso que, en esta parábola, Jesús explica que ha permitido que se den las dos realidades, pero al final de los tiempos, Dios separará a los buenos de los malos, a los que escogieron el bien, de los que prefirieron el vacío, la negación de vivir el amor.
Estos últimos irán al horno del fuego, donde será el llanto y rechinar de dientes. Esta parábola nos recuerda que el infierno es real, el infierno sí existe, no es simplemente un cuento para asustarnos. Y existe porque Dios nos toma en serio. Porque sería una burla si alguien en esta vida hubiera optado por decirle siempre que no a Dios y que el último día, Dios lo obligue a vivir a su lado para siempre. Dios respeta profundamente nuestra libertad, también cuando le decimos “no quiero nada contigo”. Optemos siempre por el bien, por Cristo, Él es la luz, la verdad y la vida.
Breve meditación personal
Haz silencio en tu interior y pregúntate:
1. ¿Cómo es la realidad en mi interior del trigo y la cizaña, gana el bien?
2. ¿Dejo que el Señor Jesús ilumine mi vida?
3. ¿Realmente me tomo en serio el camino de Dios y sus enseñanzas?
Acción de gracias y peticiones personales
Gracias, Señor por este momento de oración y de encuentro Contigo. Ayúdame a cumplir siempre tu Plan, a ser de aquellos que pertenecen a tu Reino. Ayúdame a tenerte siempre presente en mis pensamientos, en mi corazón y en mis acciones. Dame, Señor, la fuerza de tu gracia para que pueda caminar siempre por los caminos de tu Reino y nunca caiga en el mal camino del Maligno. Amén.
Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.
Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria...
Consagración a María
Termina esta oración rezándole a María.
Acuérdate,
¡oh piadosísima, Virgen María!,
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que
han acudido a tu protección,
implorando tu auxilio
haya sido abandonado de Ti.
Animado con esta confianza,
a Ti también yo acudo,
y me atrevo a implorarte
a pesar del peso de mis pecados.
¡Oh Madre del Verbo!,
no desatiendas mis súplicas,
antes bien acógelas benignamente. Amén
+ En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.