2Sam 6,12b-15.17-19 / Sal 23,7.8.9.10 (R.: cf. 8a) / Mc 3,31-35
PRIMERA LECTURA
Iban llevando David y los israelitas el arca del Señor entre vítores.
Lectura del segundo libro de Samuel 6,12b-15.17-19
En aquellos días, fue David y llevó el arca de Dios desde la casa de Obededom a la Ciudad de David, haciendo fiesta. Cuando los portadores del arca del Señor avanzaron seis pasos, sacrificó un toro y un ternero cebado. E iba danzando ante el Señor con todo entusiasmo, vestido sólo con un roquete de lino. Así iban llevando David y los israelitas el arca del Señor entre vítores y al sonido de las trompetas. Metieron el arca del Señor y la instalaron en su sitio, en el centro de la tienda que David le había preparado. David ofreció holocaustos y sacrificios de comunión al Señor y, cuando terminó de ofrecerlos, bendijo al pueblo en el nombre del Señor de los ejércitos; luego repartió a todos, hombres y mujeres de la multitud israelita, un bollo de pan, una tajada de carne y un pastel de uvas pasas a cada uno. Después se marcharon todos, cada cual a su casa.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 23,7.8.9.10 (R.: cf. 8a)
R/. ¿Quién es ese Rey de la gloria? Es el Señor en persona.
¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria. R/.
¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra. R/.
¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria. R/.
¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria. R/.
EVANGELIO
El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.
+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 3,31-35
En aquel tiempo, llegaron la madre y los hermanos de Jesús y desde fuera lo mandaron llamar.
La gente que tenía sentada alrededor le dijo: «Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan.»
Les contestó: «¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?»
Y, paseando la mirada por el corro, dijo: «Éstos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.»
Palabra del Señor.
+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Oración inicial
Quiero comenzar, Señor, este momento de oración poniéndome en tu presencia, reconociendo y agradeciendo el inmenso amor que tienes por mí. Ayúdame a escuchar tu Palabra y, como tu Madre, a ponerla por obra.
Acto penitencial
Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.
Perdóname Jesús por haberte cerrado las puertas de mi corazón. Purifícame, Señor, y ayúdame a poner siempre mi confianza en Ti que eres todo amor y misericordia.
Lectura Bíblica según el Evangelio del día
“El que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre” (Mc 3,31-35).
Entonces llegaron su madre y sus hermanos y, quedándose afuera, lo mandaron llamar. La multitud estaba sentada alrededor de Jesús, y le dijeron: “Tu madre y tus hermanos te buscan ahí afuera”. El les respondió: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?”. Y dirigiendo su mirada sobre los que estaban sentados alrededor de él, dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos. Porque el que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre”.
Lectura espiritual breve
Lee esta meditación del Padre Christian Vinces:
“El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”. Haber recibido el don de la fe y disponernos al seguimiento del Señor Jesús cumpliendo la voluntad del Padre, entabla estrechos lazos de familiaridad de los discípulos con Cristo y de los discípulos entre sí. La Iglesia es la Familia de Dios, y en Cristo todos hemos sido hechos hijos de Dios y hermanos entre nosotros. Por eso, en la oración de los hijos de Dios, el Padrenuestro, rezamos: “Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el Cielo”. Este pasaje es también una alabanza del Señor Jesús a Santa María, pues ¿quién es modelo y testimonio de cumplimiento de la voluntad de Dios sino nuestra Madre Santísima?
Breve meditación personal
Haz silencio en tu interior y pregúntate:
1. En Cristo somos hijos de Dios, hermanos entre nosotros. ¿Vivimos verdaderos lazos de familiaridad, ayuda mutua, amistad y comunión con nuestros hermanos en la fe?
2. Santa María es ejemplo y modelo de cumplimiento de la voluntad del Padre, ¿cómo su ejemplo ilumina mi vida aquí y ahora para seguir a Jesús?
Acción de gracias y peticiones personales
Gracias, Buen Amigo, por hablarme y mostrarme el camino. Quiero ser como María, tu Madre, que supo escuchar la Palabra y cumplir siempre el Plan de Dios. Ayúdame a poner todo de mi parte para serte fiel en las pequeñas cosas de la vida cotidiana y así ir construyendo mi vida en Ti.
(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).
Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…
Consagración a María
Termina esta oración rezándole a María:
Acuérdate,
¡oh piadosísima, Virgen María!,
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que
han acudido a tu protección,
implorando tu auxilio
haya sido abandonado de Ti.
Animado con esta confianza,
a Ti también yo acudo,
y me atrevo a implorarte
a pesar del peso de mis pecados.
¡Oh Madre del Verbo!,
no desatiendas mis súplicas,
antes bien acógelas benignamente. Amén
+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.