1Cor 5,1-8 / Sal 5,5-6.7.12 (R.: 9a) / Lc 6,6-11
PRIMERA LECTURA
Quitad la levadura vieja, porque ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5,1-8
Se sabe de buena tinta que hay un caso de unión ilegítima en vuestra comunidad, y tan grave que ni los gentiles la toleran: me refiero a ése que vive con la mujer de su padre.
¿Y todavía tenéis humos? Estaría mejor ponerse de luto y pidiendo que el que ha hecho eso desaparezca de vuestro grupo.
Lo que es yo, ausente en el cuerpo pero presente en espíritu, ya he tomado una decisión como si estuviera presente: reunidos vosotros en nombre de nuestro Señor Jesús, y yo presente en espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesús, entregar al que ha hecho eso en manos del diablo; humanamente quedará destrozado, pero así la persona se salvará en el día del Señor. Ese orgullo vuestro no tiene razón de ser.
¿No sabéis que un poco de levadura fermenta toda la masa? Barred la levadura vieja para ser una masa nueva, ya que sois panes ázimos. Porque ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo. Así pues, celebramos la Pascua, no con levadura vieja (levadura de corrupción y de maldad), sino con los panes ázimos de la sinceridad y la verdad.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 5,5-6.7.12 (R.: 9a)
R/. Señor, guíame con tu justicia.
Tú no eres un Dios que ame la maldad,
ni el malvado es tu huesped,
ni el arrogante se mantiene en tu presencia. R/.
Detestas a los malhechores,
destruyes a los mentirosos;
al hombre sanguinario y traicionero
lo aborrece el Señor. R/.
Que se alegren los que se acogen a ti,
con júbilo eterno;
protégelos, para que se llenen de gozo
los que aman tu nombre. R/.
EVANGELIO
Estaban al acecho para ver si curaba en sábado.
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 6,6-11
Un sábado, entró Jesús en la sinagoga a enseñar. Había allí un hombre que tenía parálisis en el brazo derecho. Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo.
Pero él, sabiendo lo que pensaban, dijo al hombre del brazo paralítico: «Levántate y ponte ahí en medio.» Él se levantó y se quedó en pie.
Jesús les dijo: «Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar a uno o dejarlo morir?»
Y, echando en torno una mirada a todos, le dijo al hombre: «Extiende el brazo.»
Él lo hizo, y su brazo quedó restablecido. Ellos se pusieron furiosos y discutían qué había que hacer con Jesús.
Palabra del Señor.
«Pero Jesús, conociendo sus intenciones…»
+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Oración inicial
Me pongo en tu presencia Señor para escuchar tu palabra y ponerla por obra. Te pido que la meditación del llamado a personal a seguirte me ayude a valorar el don de la fe y a poner más medios para convertirme.
Acto penitencial
Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.
Perdóname Señor por tantas incoherencias. Perdóname por ser sordo al llamado que me haces a seguirte con radicalidad. ¡Ten misericordia Señor!
Lectura Bíblica: Lc 6,6-11
Otro sábado, entró en la sinagoga y comenzó a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si curaba en sábado, porque querían encontrar algo de qué acusarlo. Pero Jesús, conociendo sus intenciones, dijo al hombre que tenía la mano paralizada: «Levántate y quédate de pie delante de todos». el se levantó y permaneció de pie. Luego les dijo: «Yo les pregunto: ¿Está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?». Y dirigiendo una mirada a todos, dijo al hombre: «Extiende tu mano». El la extendió y su mano quedó curada. Pero ellos se enfurecieron, y deliberaban entre sí para ver qué podían hacer contra Jesús.
Lectura espiritual breve
Meditemos con estas palabras de San Juan Pablo II:
En este pasaje del Evangelio que acabamos de escuchar el hombre de la mano paralizada vive ignorado de todos, al márgen de la sociedad. Jesús lo ve como también lo ven todos los demás, pero no lo ignora. En la sinagoga lo invita a moverse, desde un lugar lateral, hacia el centro, para llamar la atención de todos sobre él. “Levántate” le dice, “y ponte en el medio”. Y “el hombre se alzó y se puso en el lugar indicado” (Lc 6,8). Si no tuviese confianza en Jesús le habría sido imposible mostrar públicamente su sufrimiento. El se confía completamente a Jesús —como Pedro se confía a la voz de Jesús y camina sobre las aguas. “Se alza”: con esta breve frase el evangelista quiere decirnos que el enfermo no es simplemente un objeto de la fuerza salvífica de Jesús, sino que la curación sucede en el encuentro personal y gracias también a la colaboración con el enfermo. Jesús encuentra al enfermo como una persona a quien le reconoce todo su valor y que tiene necesidad de ayuda; el enfermo encuentra a Jesús como el Mesías anunciado, como el Hijo de Dios hecho hombre; la salvación le viene de su adhesión de fe a Cristo.
Breve meditación personal
Haz silencio en tu interior y pregúntate:
1.- ¿Qué me dice el Evangelio que he leído?
2.- ¿Cómo ilumina mi vida?
3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?
4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?
Acción de gracias y peticiones personales
Gracias Señor por este momento fuerte de oración en el que renuevo mi amor y mi vocación como cristiano. Gracias Señor por llamarme por mi propio nombre. Gracias Señor por cuidar de mí. Señor, «Tú lo sabes todo. Tú sabes que te quiero». Amén.
Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones
Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…
Consagración a María
Pidámosle a María que nos acompañe siempre:
¡Oh Señora mía, oh Madre mía!,
yo me entrego del todo a Ti,
y en prueba de mi filial afecto,
te consagro en este día
mis ojos, mis oídos, mi lengua y mi corazón,
en una palabra, todo mi ser,
ya que soy todo tuyo,
¡oh Madre de bondad!,
guárdame y protégemecomo hijo tuyo. Amén.
+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.