Job 19,21-27 / Sal 26,7-8a.8b-9abc.13-14 (R.: 13) / Lc 10,1-12
PRIMERA LECTURA
Yo sé que está vivo mi Redentor.
Lectura del libro de Job 19,21-27
Job dijo:
—¡Piedad, piedad de mí, amigos míos,
que me ha herido la mano de Dios!
Por qué me perseguís como Dios
y no os hartáis de escarnecerme?
¡Ojalá se escribieran mis palabras,
ojalá se grabaran en cobre;
con cincel de hierro y en plomo
se escribieran para siempre en la roca!
Yo sé que está vivo mi Vengador
y que al final se alzará sobre el polvo:
después que me arranquen la piel,
ya sin carne, veré a Dios;
yo mismo lo veré y no otro,
mis propios ojos lo verán.
¡Desfallezco de ansias en mi pecho!
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 26,7-8a.8b-9abc.13-14 (R.: 13)
R/. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida.
Escúchame, Señor, que te llamo,
ten piedad, respóndeme.
Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro.» R/.
Tu rostro buscaré, Señor,
ne me escondas tu rostro.
No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio;
no me deseches. R/.
Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. R/.
EVANGELIO
Descansará sobre ellos vuestra paz.
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 10, 1-12
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:
—La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies.
¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino.
Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa." Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.
Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario.
No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: "Está cerca de vosotros el reino de Dios."
Cuando entréis en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: "Hasta el polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que está cerca el reino de Dios."
Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo.
Palabra del Señor.
“Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha”
+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Oración inicial
Te pido, Señor, que me ayudes a poner toda mi mente y corazón en este momento de oración. Sé que Tú siempre estás conmigo y que los frutos del encuentro contigo son un don de tu amor que yo me esforzaré por atesorar y llevar a la práctica en mi vida.
Acto penitencial
Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.
Reconozco, Amigo bueno, que soy débil y muchas veces me alejo de Ti. Me sostiene la firme esperanza de que tu amor y tu misericordia son siempre más grandes que mi pecado. A Ti, Señor, me entrego y en Ti confío.
Lectura Bíblica
“Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha” Lc 10,1-12.
Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir. Y les dijo: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Al entrar en una casa, digan primero: “¡Que descienda la paz sobre esta casa!”. Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; curen a sus enfermos y digan a la gente: “El Reino de Dios está cerca de ustedes”.Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan: ‘¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca’. Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.
Lectura espiritual breve
El siguiente texto te ayudara a profundizar en el sentido de la invitación de Jesús a rezar para que el Padre envíe trabajadores a la cosecha:
Hoy el Señor nos ha dicho: «La cosecha es abundante, y los obreros son pocos, rueguen pues al dueño de la mies, que mande más obreros a su cosecha». Esta frase la Iglesia la ha entendido como la llamada vocacional a la vida consagrada. La cosecha es abundante, hay mucho por hacer, pero los obreros dedicados por entero a esta cosecha son pocos. Pídanle al dueño de la mies, que mande más obreros a su mies, es decir, recemos por las vocaciones a la vida consagrada en la Iglesia, pidámosle con insistencia a Dios que nos mande más obreros.
Muchas veces he escuchado que hay gente que dice: “es que hay crisis de vocaciones”.
Pero una vez oí a un sabio obispo decir: no hay crisis de vocaciones, eso no existe. Porque el que llama es Dios y Dios no entra en crisis. Lo que hay es crisis de respuestas. Porque Dios sigue llamando, sigue tocando a la puerta del corazón, con sutileza porque es muy respetuoso, pero con insistencia. A veces quisiéramos que Dios entre de un golpe y nos muestre de una su Plan, pero no, lo hace con reverencia. Lo que sí hay es crisis de respuestas. Hay miedo de entregarle toda la vida a Dios. Muchos no escuchan la llamada, y si alguno la llega a escuchar, surge un gran miedo por responder.
Pidámosle a Jesús que mande más obreros y obreras a su mies. Que les permita escuchar, que les permita tener el coraje para responder. Que te permita a ti también que escuches su voz, para que sea lo que sea que Dios te pida, le puedas decir: «Sí Señor, aquí estoy para cumplir tu Plan»
Breve meditación personal
Haz silencio en tu interior y pregúntate:
1. ¿Cuánto rezo por las vocaciones, por esa respuesta?
2. ¿Cuánto trabajo en mi propia vocación, en responderle al Señor?
3. ¿Qué tengo que hacer para tener más confianza y seguridad en el Señor Jesús?
Acción de gracias y peticiones personales
Gracias, Dios mío, por este momento de profundización en tu Palabra. Gracias por estar conmigo. Me has renovado en la conciencia de que tengo que pedir con insistencia que envíes trabajadores para la cosecha. Todos tenemos una misión en tu Iglesia. Fortalecido con tu gracia, quiero tomar mi lugar allí donde Tú me llamas y ser generoso en mi entrega.
Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.
Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…
Consagración a María
Pidámosle a María que nos acompañe siempre:
Madre del Redentor, Virgen fecunda
puerta del Cielo
siempre abierta,
estrella del mar
ven a librar al pueblo que tropieza
y se quiere levantar.
Ante la admiración
de cielo y tierra,
engendraste a tu Santo Creador,
y permanecés siempre Virgen,
recibe el saludo del ángel Gabriel
y ten piedad de nosotros pecadores.
+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.