Éx 40,16-21.34-38 / Sal 83,3.4.5-6a y 8a.11 (R.: 2) / Mt 13,47-53
PRIMERA LECTURA
La nube cubrió la tienda del encuentro, y la gloria del Señor llenó el santuario.
Lectura del libro del Éxodo 40,16-21.34-38
En aquellos días, Moisés hizo todo ajustándose a lo que el Señor le había mandado. El día uno del mes primero del segundo año fue construido el santuario. Moisés construyó el santuario, colocó las basas, puso los tablones con sus trancas y plantó las columnas; montó la tienda sobre el santuario y puso la cubierta sobre la tienda; como el Señor se lo había ordenado a Moisés. Colocó el documento de la alianza en el arca, sujetó al arca los varales y la cubrió con la placa. Después la metió en el santuario y colocó la cortina de modo que tapase el arca de la alianza; como el Señor se lo había ordenado a Moisés. Entonces la nube cubrió la tienda del encuentro, y la gloria del Señor llenó el santuario. Moisés no pudo entrar en la tienda del encuentro, porque la nube se había posado sobre ella, y la gloria del Señor llenaba el santuario. Cuando la nube se alzaba del santuario, los israelitas levantaban el campamento, en todas las etapas. Pero, cuando la nube no se alzaba, los israelitas esperaban hasta que se alzase. De día la nube del Señor se posaba sobre el santuario, y de noche el fuego, en todas sus etapas, a la vista de toda la casa de Israel.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 83,3.4.5-6a y 8a.11 (R.: 2)
R/. ¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!
Mi alma se consume
y anhela los atrios del Señor,
mi corazón y mi carne
retozan por el Dios vivo. R/.
Hasta el gorrión ha encontrado una casa;
la golondrina, un nido donde colocar sus polluelos:
tus altares, Señor de los ejércitos,
Rey mío y Dios mío. R/.
Dichosos los que viven en tu casa,
alabándote siempre.
Dichosos los que encuentran en ti su fuerza;
caminan de baluarte en baluarte. R/.
Vale más un día en tus atrios
que mil en mi casa,
y prefiero el umbral de la casa de Dios
a vivir con los malvados. R/.
EVANGELIO
Reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran.
+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 13,47-53
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?»
Ellos les contestaron: «Sí.»
Él les dijo: «Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.»
Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.
Palabra de Señor.
“El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar“
+ En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.
Oración Inicial
Señor Jesús, en este momento de oración quiero poner toda mi confianza en Ti. Sé que me conoces hasta lo más profundo de mi ser y que me entiendes, y quieres que yo escuches tus palabras de vida. Ayúdame a hacer silencio en mi interior para escuchar tu voz y así acogerla en mi corazón.
Acto penitencial
Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.
Señor, soy consciente que muchas veces opto por alejarme de Ti, que muchas veces las ocupaciones que tengo en mi vida me distraen de lo más importante. Y algunas veces también siento que mis pecados son como una carga pesada que tengo que llevar. Perdona mis pecados y ayúdame a confiar más en Ti para que no traicione nunca tu amor.
Lectura Bíblica según el Evangelio del día
“El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar ” (Mt 13,47-53)
El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve. Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes. ¿Comprendieron todo esto?”. “Sí”, le respondieron. Entonces agregó: “Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo”. Cuando Jesús terminó estas parábolas se alejó de allí.
Lectura Espiritual breve
Lee este texto que te ayudará a profundizar el sentido del Evangelio:
En la parábola de la red es el mismo Jesús que nos llama a todos, que se fija en todos. Aquí no hay diferencia entre buenos y malos. Jesús nos ha llamado con amor y ternura a todos. No hay ninguno que pueda decir: este no es digno, o esta no es digna de ser llamada por Cristo. Cuántas veces se nos pasa por la cabeza decirle al Señor: saca de una vez a los peces malos, saca las cosas malas y que se quede sólo lo bueno, de una vez, para que ya vivamos en paz. Arranca y destierra todo lo malo de una vez.
Felizmente Dios no actúa así. Quizá tendría que arrancarnos a uno de nosotros. Cuántas cosas malas también hemos hecho, cuántas veces nos hemos equivocado. Pero Jesús no es así. Él nos mira con misericordia. Y quiere vencer al mal, pero no a la manera humana, que es arrancándolo y destruyéndolo, sino a la manera divina, que es distinta. Dios quiere vencer al mal con paciencia y con misericordia. Porque no quiere destruir al pecador, sino lo que quiere es que se convierta. Y sin paciencia, no hay conversión. Que este Evangelio sea una invitación a la alegría y a la esperanza. Porque Jesús nos mira con amor. Y si estamos aquí es porque Él nos ha convocado, no porque seamos de los peces buenos. Sino simplemente porque nos miró con misericordia y nos escogió. Así que pidámosle el día de hoy que nos ayude a tener un corazón como el suyo, lleno de misericordia, no de dureza, que busquemos siempre la reconciliación.
Breve meditación personal
Haz silencio en tu interior y pregúntate:
1. ¿Cómo puedo ser agradecido con Dios por haberse fijado en mí?
2. ¿Qué puedo hacer para convertirme más a Dios, especialmente para aprender a mirar mi debilidad y pecado con sus ojos de misericordia?
Acción de gracias y peticiones personales
Gracias Buen Jesús porque me acompañas siempre en mi caminar, gracias por tu presencia de amigo en esta oración. Ayúdame a ser responsable con los dones que me has dado, para estar así preparado para la llegada de tu Reino. Amén.
Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.
Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria...
Consagración a María
Termina esta oración rezándole a María.
Madre del Redentor, Virgen fecunda
puerta del Cielo
siempre abierta,
estrella del mar
ven a librar al pueblo que tropieza
y se quiere levantar.
Ante la admiración
de cielo y tierra,
engendraste a tu Santo Creador,
y permanecés siempre Virgen,
recibe el saludo del ángel Gabriel
y ten piedad de nosotros pecadores.
+ En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.