Gén 44,18-21.23b-29;45,1-5 / Sal 104,16-17.18-19.20-21 (R.: 5a) / Mt 10,7-15
PRIMERA LECTURA
Para salvación me envió Dios a Egipto.
Lectura del libro del Génesis 44,18-21.23b-29;45,1-5
En aquellos días, Judá se acercó a José y le dijo: «Permite a tu siervo hablar en presencia de su señor; no se enfade mi señor conmigo, pues eres como el Faraón. Mi señor interrogó a sus siervos: "¿Tenéis padre o algún hermano?", y respondimos a mi señor: "Tenemos un padre anciano y un hijo pequeño que le ha nacido en la vejez; un hermano suyo murió, y sólo le queda éste de aquella mujer; su padre lo adora." Tú dijiste: "Traédmelo para que lo conozca. Si no baja vuestro hermano menor con vosotros, no volveréis a verme." Cuando subimos a casa de tu siervo, nuestro padre, le contamos todas las palabras de mi señor; y nuestro padre nos dijo: "Volved a comprar unos pocos víveres." Le dijimos: "No podemos bajar si no viene nuestro hermano menor con nosotros"; él replicó: "Sabéis que mi mujer me dio dos hijos: uno se apartó de mí, y pienso que lo ha despedazado una fiera, pues no he vuelto a verlo; si arrancáis también a éste de mi presencia y le sucede una desgracia, daréis con mis canas, de pena, en el sepulcro."»
José no pudo contenerse en presencia de su corte y ordenó: «Salid todos de mi presencia.»
Y no había nadie cuando se dio a conocer a sus hermanos. Rompió a llorar fuerte, de modo que los egipcios lo oyeron, y la noticia llegó a casa del Faraón.
José dijo a sus hermanos: «Yo soy José; ¿vive todavía mi padre?»
Sus hermanos se quedaron sin respuesta del espanto.
José dijo a sus hermanos: «Acercaos a mí.»
Se acercaron, y les repitió: «Yo soy José, vuestro hermano, el que vendisteis a los egipcios. Pero ahora no os preocupéis, ni os pese el haberme vendido aquí; para salvación me envió Dios delante de vosotros.»
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 104,16-17.18-19.20-21 (R.: 5a)
R/. Recordad las maravillas que hizo el Señor.
Llamó al hambre sobre aquella tierra:
cortando el sustento de pan;
por delante había enviado a un hombre,
a José, vendido como esclavo. R/.
Le trabaron los pies con grillos,
le metieron el cuello en la argolla,
hasta que se cumplió su predicción,
y la palabra del Señor lo acreditó. R/.
El rey lo mandó desatar,
el Señor de pueblos le abrió la prisión,
lo nombró administrador de su casa,
señor de todas sus posesiones. R/.
EVANGELIO
Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis.
+ Lectura del santo Evangelio según san Mateo 10,7-15
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «ld y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis. No llevéis en la faja oro, plata ni calderilla; ni tampoco alforja para el camino, ni túnica de repuesto, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en un pueblo o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en una casa, saludad; si la casa se lo merece, la paz que le deseáis vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros. Si alguno no os recibe o no os escucha, al salir de su casa o del pueblo, sacudid el polvo de los pies. Os aseguro que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra que a aquel pueblo.»
Palabra de Dios.
«Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente»
+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Oración inicial
Señor, Tú eres grande y misericordioso. Tú sales siempre a mi encuentro y me concedes todo lo que necesito para poder encontrarte. Te pido, Señor, que me ayudes a abrir mi mente y mi corazón en esta oración, para que escuchando tu Palabra, pueda hacerla vida en mí.
Acto penitencial
Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.
Puesto en tu presencia, Dios mío, me doy cuenta de que muchas veces construyo mi vida sobre cosas efímeras, que no tienen valor. Te aparto de mis proyectos, de mis ideales, de mis planes, y me dejo llevar por cosas pasajeras y que en última instancia me dejan vacío. Ayúdame a construir sobre roca firme, siempre en referencia a Ti y a tu Plan Divino.
Lectura Bíblica según el Evangelio del día
“Proclamen que el Reino de los Cielos está cerca” (Mt 10,7-15)
Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente. No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento. Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes. Y si no los reciben ni quieren escuchar sus palabras, al irse de esa casa o de esa ciudad, sacudan hasta el polvo de sus pies. Les aseguro que, en el día del Juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas menos rigurosamente que esa ciudad.
Lectura espiritual breve
Reflexiona con este texto del Padre Juan José Paniagua:
Hoy nadie habla de dar cosas gratis, todo te lo tienes que ganar. “Nada es gratis en esta vida”, es una frase que probablemente hemos escuchado tantas veces. Sin embargo, esa no es la visión de Dios. Por el contrario, Él ha querido darlo todo gratis, por amor, sin condiciones. Por eso hoy, el Señor, al enviar a sus discípulos a predicar, les dice: “Gratis lo recibieron, denlo también gratuitamente”.
Para ser verdaderos discípulos y apóstoles, tenemos que aprender de la dinámica de la gratuidad. Si solo le damos al otro lo que se merece, qué pequeña y mezquina sería nuestra vida. ¿Acaso darle al otro más de lo que se merece no es lo que nos hace grandes? Por ejemplo, cuando alguien nos ha tratado mal y aunque no se lo merece, igual lo perdonamos. O cuando somos generosos con alguien que no lo ha sido con nosotros. O cuando ayudamos al que nos necesita, pero sabemos que no nos va a poder dar nada a cambio. ¿Eso no nos hace realmente grandes como personas? Por eso el Papa Benedicto hablaba de la “sorprendente experiencia del don”, de donarse. Qué libres, qué felices somos cuando nos donamos. Cuando no estamos calculando para dar sólo en la medida en que el otro nos ha dado. Cuánta felicidad y libertad hay en ser generosos, en dar más de lo que hemos recibido.
La justicia nace de la conciencia del deber, de dar en proporción a lo que he recibido. La gratuidad nace del deseo de amar como Dios me ha amado a mí. Si Dios nos pagara según lo que mereciéramos, estaríamos en graves problemas. Demos gratuitamente y acojamos generosamente la llamada del Señor a ser sus apóstoles en todo el mundo.
Breve meditación personal
Haz silencio en tu interior y pregúntate:
1. ¿Me considero a veces una persona egoísta, muy calculadora para compartir? ¿O suelo ser generoso con los demás, con mi tiempo y con mis bienes?
2. ¿Vivo agradecido con Dios por los dones que gratuitamente me ha dado?
Acción de gracias y peticiones personales
Te quiero agradecer, Señor, por este momento de oración, y porque me ayudas a tomar conciencia nuevamente de que sólo en Ti encontraré la vida nueva. Ayúdame Señor a tener la valentía para anunciar al mundo que sólo en Ti está la felicidad plena. Gratuitamente me has dado la vida nueva; ayúdame también a anunciarte gratuitamente a cuantos te necesitan. Amén.
Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.
Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…
Consagración a María
Pidámosle a María que nos acompañe siempre:
¡Oh Señora mía,
oh Madre mía!,
yo me entrego del todo a Ti
y en prueba de mi afecto,
con amor filial
te consagro en este día:
todo lo que soy, todo lo que tengo.
Guarda y protege,
y también defiende a este hijo tuyo,
que así sea.
+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.