2Cor 3,15–4,1.3-6 / Sal 84,9ab-10.11-12.13-14 (R.: cf. 10b) / Mt 5,20-26
PRIMERA LECTURA
Dios ha brillado en nuestros corazones, para que nosotros iluminemos, dando a conocer la gloria de Dios.
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 3,15–4,1.3-6
Hasta hoy, cada vez que los israelitas leen los libros de Moisés, un velo cubre sus mentes; pero, cuando se vuelvan hacia el Señor, se quitará el velo. El Señor del que se habla es el Espíritu; y donde hay Espíritu del Señor hay libertad. Y nosotros todos, que llevamos la cara descubierta, reflejamos la gloria del Señor y nos vamos transformando en su imagen con resplandor creciente; asi es como actúa el Señor, que es Espíritu. Por eso, encargados de este ministerio por misericordia de Dios, no nos acobardamos. Si nuestro Evangelio sigue velado, es para los que van a la perdición, o sea, para los incrédulos: el dios de este mundo ha obcecado su mente para que no distingan el fulgor del glorioso Evangelio de Cristo, imagen de Dios. Nosotros no nos predicamos a nosotros mismos, predicamos que Cristo es Señor, y nosotros siervos vuestros por Jesús. El Dios que dijo: «Brille la luz del seno de la tiniebla» ha brillado en nuestros corazones, para que nosotros iluminemos, dando a conocer la gloria de Dios, reflejada en Cristo.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 84,9ab-10.11-12.13-14 (R.: cf. 10b)
R/. La gloria del Señor habitará en nuestra tierra.
Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos.»
La salvación está ya cerca de sus fieles,
y la gloria habitará en nuestra tierra. R/.
La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R/.
El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos. R/.
EVANGELIO
Todo el que esté peleando con su hermano será procesado.
+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 5,20-26
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No matarás", y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano "imbécil", tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama "renegado", merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto.»
Palabra del Señor.
“Ve a reconciliarte con tu hermano”
+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Oración inicial
Jesús, te agradezco por tener este momento de oración. Tú sales siempre a mi encuentro y buscas acercarme a tu Corazón. Ayúdame a que durante esta oración te abra mi mente y mi corazón, para que tu palabra me ayude a responder cada vez con más ardor y coherencia a tu amor.
Acto penitencial
Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.
Señor Bueno, te pido perdón por mis pecados. Así como sé que no soy digno de un amor tan grande como el tuyo, sé también que tu misericordia es infinita. Por eso me acojo Señor a tu perdón y te pido arrepentido que me ayudes a no pecar más contra Ti.
Lectura Bíblica según el Evangelio del día
“Ve a reconciliarte con tu hermano” (Mt 5,20-26)
Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos. Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal. Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego. Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.
Lectura espiritual breve
Lee este texto del Padre Juan José Paniagua que te ayudará a profundizar el sentido del Evangelio:
Hoy Jesús, como buen Maestro que es, va a sentarse con sus discípulos y les va a ir explicando con mucha paciencia, cómo es el camino que tienen que seguir, delineando el sendero de la vida cristiana. Les va a explicar el camino de los mandamientos. Estos ya no son meras prohibiciones, ahora Jesús quiere mostrar su dimensión más importante: consisten en hacer el bien, y se resumen en el mandamiento del amor. Él mismo lo dice: no ha venido a abolirlos, sino a llevarlos a su plenitud, es decir, a mostrar su verdad más profunda. Y nos dirá: has oído que se dijo, no matarás. Bueno, ¡eso ya no basta! Ahora yo te digo, ¡reconcíliate con tu hermano!
No es que Jesús haga más complicadas las cosas, sino que el quinto mandamiento queda transformado de no matar, al positivo: ama a tu prójimo, perdona. ¿No motiva más plantearlo así? ¿No despierta el deseo de decir, este camino vale la pena? El cristiano es el que hace el bien, no solo el que evita el mal. Cuántas veces oímos que se dice: yo soy bueno porque no hago mal a nadie, no mato, no robo, no estafo. Dios nos pide mucho más que limitarnos a no hacer el mal. Nos pide que hagamos el bien, y en abundancia. Que dejemos una huella en este mundo. ¡Dios nos pide que seamos santos!
Breve meditación personal
Haz silencio en tu interior y pregúntate:
1. Quizá en muchas ocasiones nos fijamos en lo malo que tenemos que cambiar o quitarnos. Hoy podemos preguntarnos: ¿De qué manera concreta Jesús me invita a vivir el amor al prójimo esta semana?
2. ¿Con quién me tengo que reconciliar? ¿Hay alguien con quien me cueste ser más paciente y podría ser más tolerante y misericordioso? ¿Con quién puedo ser un poco más generoso esta semana?
Acción de gracias y peticiones personales
Gracias Señor por este momento de encuentro contigo. Ayúdame a interiorizar la reconciliación para poner todo de mi parte para vivirla cada día. Quiero amarte, Dios mío, porque eres lo más importante en mi vida. Y quiero amar a mi prójimo como Tú me enseñas a hacerlo. No permitas que tenga discordias, y si las tengo, ayúdame a superarlas y reconciliarme con mis hermanos. Amén.
Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.
Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…
Consagración a María
Pidámosle a María que nos acompañe siempre:
Madre del Redentor, Virgen fecunda
puerta del Cielo
siempre abierta,
estrella del mar
ven a librar al pueblo que tropieza
y se quiere levantar.
Ante la admiración
de cielo y tierra,
engendraste a tu Santo Creador,
y permaneces siempre Virgen,
recibe el saludo del ángel Gabriel
y ten piedad de nosotros pecadores.
+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.