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Domingo XXVI del Tiempo Ordinario (C)
Evangelio del Día

Domingo XXVI del Tiempo Ordinario (C)

domingo 1 de octubre, 2028

Ciclo C — Año II

Am 6,1a.4-7 / Sal 145,7.8-9a.9bc-10 (R.: 1b) / 1Tm 6,11-16 / Lc 16,19-31

Primera lectura

Los libertinos irán a la cabeza de los deportados.

Lectura del libro de Amos     6,1.4-7

Así dice el Señor todopoderoso:

«¡Ay de los que se sienten seguros en Sión y ponen su confianza en el monte de Samaria!

Ustedes duermen en camas de marfil; se recuestan en lujosos sillones, comen los corderos del rebaño y los terneros del establo; canturrean al son del arpa, inventan, como David, instrumentos musicales; beben vino en elegantes copas, se ungen con perfumes exquisitos sin apenarse por la ruina de José.

Por eso irán al destierro a la cabeza de los deportados, y se acabará la orgía de los libertinos».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 145,7.8-9a.9bc-10 (R.: 1b)

R/. Alaba, alma mía, al Señor.

Él mantiene su fidelidad perpetuamente,
Él hace justicia a los oprimidos,
Él da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos. R/.

El Señor abre los ojos al ciego,
endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos,
el Señor guarda a los peregrinos. R/.

Sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad. R/.

Segunda lectura

Guarda el mandamiento hasta la manifestación del Señor.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a Timoteo     6,11-16

Hombre de Dios, practica la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la delicadeza.

Pelea el buen combate de la fe.

Conquista la vida eterna a la que fuiste llamado, y de la que hiciste solemne confesión ante muchos testigos.

En presencia de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Cristo Jesús, que dio solemne testimonio ante Poncio Pilato con tan noble confesión: te insisto en que guardes el manda­miento sin mancha ni reproche, hasta la manifestación de nues­tro Señor Jesucristo, que a su debido tiempo mostrará el bien­aventurado y único Soberano, Rey de los reyes y Señor de los señores, el único poseedor de la inmortalidad, que habita en una luz inaccesible, a quien ningún hombre ha visto ni puede ver.

¡A Él sea el honor y el poder para siempre! Amén.

Palabra de Dios.

Evangelio

Recibiste bienes y Lázaro males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas     16,19-31

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:

—«Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado junto a la puer­ta, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas. Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abraham. Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio desde lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él, y gritó: “Padre Abraham, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”.

Pero Abraham le contestó: “Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y además, entre ustedes y nosotros se abre un abismo in­menso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia ustedes, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros”.

El rico insistió: “Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimo­nio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento”.

Abraham le dice: “Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen”.

El rico contestó: “No, padre Abraham. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán”.

Abraham le dijo: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto”».

Palabra del Señor.

Diccionario CHD