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Domingo XXV del Tiempo Ordinario (C)
Evangelio del Día

Domingo XXV del Tiempo Ordinario (C)

domingo 24 de septiembre, 2028

Ciclo C — Año II

Am 8,4-7 / Sal 112,1-2.4-6.7-8 (R.: cf.1a y 7b) / 1Tm 2,1-6 / Lc 16,1-13

Primera Lectura

Contra los que «compran por dinero al pobre».

Lectura del libre de Amos 8, 4-7

Escuchen esto, los que oprimen al pobre,
y tratan de eliminar a la gente humilde, diciendo:
«¿Cuándo pasará la fiesta de la luna nueva,
para vender el trigo, y el sábado, para ofrecer el grano?»

Disminuyen ustedes la medida, aumentan el precio,
usan balanzas con trampa,
compran por dinero al pobre,
al mísero por un par de sandalias,
vendiendo hasta el salvado del trigo.

El Señor lo ha jurado por el honor de Jacob:
nunca olvidaré lo que han hecho.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 112,1-2.4-6.7-8 (R.: cf.1a y 7b)

R. Alaben al Señor, que alza de la miseria al pobre.

Alaben, siervos del Señor,
alaben el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre. R. 

El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos.
¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se inclina para mirar al cielo y a la tierra? R. 

Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo. R. 

Segunda lectura

Que se hagan oraciones por todos los hombres a Dios, que quiere que todos se salven.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 2,1-8

Querido hermano:

Te ruego, ante todo, que se hagan oraciones, plegarias, sú­plicas, acciones de gracias por todos los hombres, por los reyes y por todas las autoridades, para que podamos llevar una vida tranquila y pacífica, religiosa y digna.

Eso es bueno y grato ante los ojos de Dios, nuestro Salva­dor, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.

Porque Dios es uno, y uno solo es el mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entregó en rescate por todos: éste es el testimonio dado a su debido tiem­po, del cual he sido yo constituido mensajero y apóstol ―digo la verdad, no miento―, y maestro de las naciones en la fe y en la verdad.

Por lo tanto, quiero que sean los hombres los que oren en cualquier lugar, alzando las manos limpias, sin ira ni divisiones.

Palabra de Dios.

Evangelio

No pueden servir a Dios y al dinero.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 16,1-13

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

—«Un hombre rico tenía un administrador, a quien acusa­ron ante su señor de malgastar sus bienes.

Entonces lo llamó y le dijo:

“¿Es cierto lo que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido”.

El administrador se puso a pensar:

“¿Qué voy a hacer ahora que mi señor me quita el empleo? Para trabajar la tierra no tengo fuerzas; mendigar me da ver­güenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa”.

Fue llamando uno a uno a los deudores de su señor y dijo al primero: “¿Cuánto debes a mi señor?”

Éste respondió: “Cien barriles de aceite”.

Él le dijo: “Aquí está tu recibo; date prisa, siéntate y escribe cincuenta”.

Luego le dijo a otro: “Y tú, ¿cuánto debes?”

Él contestó: “Cien sacos de trigo”.

Le dijo: “Aquí está tu recibo, escribe ochenta”.

Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Y es que los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.

Por eso les digo: Gánense amigos con el dinero injusto, para que, cuando les falte, los reciban a ustedes en las moradas eternas.

El que es de fiar en lo poco, lo es también en lo mucho; el que no es honrado en lo mínimo tampoco en lo importante es honrado.

Si no fueron de confianza con el injusto dinero, ¿quién les confiará los bienes verdaderos? Y si no fueron fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?

Ningún siervo puede servir a dos señores, pues odiará a uno y amará al otro o será fiel a uno y despreciará al otro. No pueden servir a Dios y al dinero».

Palabra del Señor.

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Forma breve:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

El que es de fiar en lo poco, lo es también en lo mucho; el que no es honrado en lo mínimo tampoco en lo importante es honrado.

Si no fueron de confianza con el injusto dinero, ¿quién les confiará los bienes verdaderos? Y si no fueron fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?

Ningún siervo puede servir a dos señores, pues odiará a uno y amará al otro o será fiel a uno y despreciará al otro. No pueden servir a Dios y al dinero».

Palabra del Señor.

Diccionario CHD