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Domingo XXII del Tiempo Ordinario (C)
Evangelio del Día

Domingo XXII del Tiempo Ordinario (C)

domingo 30 de agosto, 2026

Ciclo A — Año II

“El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”

Primera lectura

Hazte pequeño y alcanzarás el favor de Dios.

Lectura del libro del Eclesiástico     3, 17-18. 20. 28-29

Hijo mío, en tus asuntos procede con humildad, y te querrán más que al hombre generoso. Hazte pequeño en las grandezas humanas, y alcanzarás el favor de Dios; porque es grande la misericordia de Dios, y revela sus secretos a los humildes.

No corras a curar la herida del orgulloso, pues la maldad echó raíz en él.

El hombre inteligente medita los proverbios y el sabio anhela tener oídos atentos.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 67,4-5ac.6-7ab.10-11 (R.: cf. 11b)

R/. Preparaste, oh Dios, casa para los pobres.

Los justos se alegran,
gozan en la presencia de Dios,
rebosando de alegría.
Canten a Dios, toquen en su honor;
su nombre es el Señor. R/. 

Padre de huérfanos, protector de viudas,
Dios vive en su santa morada.
Dios prepara casa a los desvalidos,
libera a los cautivos y los enriquece. R/. 

Derramaste en tu herencia, oh Dios, una lluvia copiosa,
aliviaste la tierra extenuada;
y tu rebaño habitó en la tierra
que tu bondad, oh Dios, preparó para los pobres. R/. 

Segunda lectura

Ustedes se han acercado al monte Sión, a la ciudad del Dios viviente.

Lectura de la carta a los Hebreos     12,18-19. 22-24

Hermanos:

Ustedes no se han acercado a un monte que se puede tocar, a un fuego encendido, a densos nubarrones, a la tormenta, al sonido de la trompeta; ni han oído aquella voz que el pueblo, al oírla, pidió que no les siguiera hablando.

En cambio ustedes se han acercado al monte Sión, a la ciu­dad del Dios viviente, a la Jerusalén celestial; a millares de án­geles en fiesta, a la asamblea de los primogénitos inscritos en el cielo, y a Dios, juez universal, y a los espíritus de los justos que han llegado ya a su perfección, y a Jesús, Mediador de la nueva Alianza.

Palabra de Dios.

Evangelio

El que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido.

Lectura del Santo Evangelio según san Lucas     14, 1.7-14

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer; y ellos lo observaban atentamente.

Notando que los invitados escogían los primeros puestos, les propuso esta parábola:

— «Cuando te inviten a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan invitado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que los invitó a ti y al otro y te dirá: “Cédele a éste tu sitio”. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto.

Al contrario, cuando te inviten, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga quien te invitó, te diga: “Amigo, sube más arriba”. Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

Y dijo al que lo había invitado:

— «Cuando des una comida o una cena, no invites a tus ami­gos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado.

Cuando des un banquete, invita a los pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuan­do resuciten los justos».

Palabra de Dios.

Diccionario CHD